Crónico | Cara de Perro

Crónico

La vez que me morí

Ulises Martino

 

Salgo de una encuesta y necesito fumar. Hace años que necesito fumar. Olor a choripán, el rumiar de la gente, el murmullo de la autopista. Los demás encuestadores de la cuadra, como corresponde, encuestan. Yo necesito fumar y mirar el cielo. Prendo un cigarro y no miro al cielo. Porque perceptiblemente descubro que un hombre me mira. Tan fijamente que me levanto del cordón y como un autómata me aproximo. Un hombre de unos cincuenta, algo corpulento, dueño de un comercio en la villa.

–Quiero que me hagas la encuesta –dice.

–Estoy con el cigarrillo –se lo muestro.

–No me molesta.

Me meto en el... CONTINUAR LEYENDO

La Betty

Rodrigo Peralta

Betty contestó unos mensajes, se sacó unas selfies, las retocó y subió una a sus stories. Después dejó el celular a un costado y se levantó. Eran casi las nueve de la noche, a las diez tenía que estar en la casa de Marcos. Se bañó, se puso una calza dorada con un top turquesa y las sandalias con plataformas. Se peinó y maquilló.

Juli se despertó en la cuna, se sentó y la miró prepararse. Cuando Betty terminó, la alzó, le dio un beso en la boca y la acomodó para darle la teta. Esperó hasta que se quedara dormida y la volvió a acostar.

En el celular tenía cinco mensajes. Cuatro eran de Marcos, todos diciéndole... CONTINUAR LEYENDO

El dictador

NegroFiero

 

Llevaba días pensando sobre qué iba a escribir para este número de nuestra revista, y no había caso, no podía imaginar un tema que me animase. Una situación personal complicada, una situación mundial conflictiva y muchísimas incertidumbres en el horizonte, me impedían dedicar tiempo y esfuerzo al noble arte de aburrir lectores con artículos infumables como los míos.

Pero, por suerte, ayer vino mi hija del colegio a darme el escape que necesitaba cuando me contó que un profesor le había pedido a la clase que digan un momento de la historia que haya cambiado al mundo. Un grupo de alumnos indicó la Revolución francesa, pero al... CONTINUAR LEYENDO

Bath Spa railway station

Daniel Tevini

Al llegar a Bath se debe caminar unas cuadras, no muchas, hasta alcanzar lo que cualquier visitante podría considerar el centro. Nuestra motivación principal, conocer la casa de Jane Austen. Es verano, hay un clima agradable, la temperatura nunca sobrepasa los 26 o 27 grados centígrados. Es necesario precisar el sistema de medida en un país donde todos los usos difieren: un pie, una yarda, media onza. Eso sí, cada tanto llueve, una lluvia sosa, espontánea, muy inglesa, que no dura más de media hora. “Por eso Inglaterra siempre luce tan verde”, repetimos a esta altura como un chiste o un mantra. Apenas salimos de la estación,... CONTINUAR LEYENDO

El perro de doble cuerpo

Bob Chow

Me llamó la atención que un maestro de la concisión y las formas elegantes como Borges escribiera un cuento microscópico, ignorado e incluso mediocre bajo el título de El perro de doble cuerpo:

El perro que guardaba los rebaños del triforme Gerión tenía dos cabezas y un cuerpo, y felizmente Hércules lo mató; el T’ao-t’ieh invierte ese procedimiento y es más horrible porque la desaforada cabeza proyecta un cuerpo a la derecha y otro a la izquierda. Suele tener seis patas porque las delanteras sirven para los dos cuerpos.

FIN... CONTINUAR LEYENDO

Héroes

Daniel Escolar

La cola era interminable. Empezaba en la puerta de la sala de conferencias y giraba por la feria doblándose y deformándose en los pasillos abarrotados, esquivando stands y cruzándose con otras colas (colas para entrar a otras salas, colas para la firma de libros, colas para comprar panchos y Coca-Cola) hasta desaparecer en el gentío como un río en el mar. En esa época la feria parecía desbordar el Centro de Exposiciones de Figueroa Alcorta. Si uno se paraba en el balcón del primer piso más cercano a la facultad de derecho, allí donde siempre había chicos pintando y dibujando, podía abarcar la feria completa y ver con claridad aquel fenómeno... CONTINUAR LEYENDO

Europa

NegroFiero

El último crónico que escribí antes de fin de año invitaba a brindar porque no teníamos una guerra que parar. En España me llamarían gafe, que es como me llamarán, sin dudas, mis lectores argentinos: mufa.  Lo cierto es que quizás sea verdad que soy un auténtico jettatore, y no slo por brindar en mi último escrito y ver ahora a Europa sumida –otra vez- en una guerra.

Hace unos días, el 5 de marzo, se cumplieron veinte años desde que fijé mi residencia en esta Europa. En aquel 2002 Europa era un milagro hecho realidad. Países que se cansaron de guerrear entre ellos se habían unido en una entidad supranacional que los incluía, los... CONTINUAR LEYENDO

Volver

Daniel Escolar

Ayer a esta hora cruzaba el Río de la Plata en un velero. Buenos Aires en el horizonte y las velas hinchadas empujando hacia adelante. Una vela que empuja un barco es como un permiso que te da el mundo para andar en él, un dejarse llevar sugiriendo apenas una dirección, la pala del timón en el agua modifica el rumbo sin pelear, como pidiendo un favor. Llovía sobre el río y yo miraba la ciudad velada por la lluvia. “¿Por qué vuelvo?”, pensé y me tomé otro mate. Mi hijo Juan vive tomando mate, lleva el mate en la mano y el termo bajo el brazo como los uruguayos y, cuando estoy con él, yo también tomo mate todo el tiempo; mundo mate. Con las nubes... CONTINUAR LEYENDO

La ofensa

Rodrigo Peralta

 

La casa de la Lucre cambió: ahora es más grande. El comedor ya no está dividido por una cortina y en un rincón, una escalera lleva al piso de arriba, donde construyeron dos piezas, una para ella, otra para el Jony. En el comedor pusieron una mesa grande, de madera, un sillón de tres cuerpos y un árbol de navidad que resiste a pesar de que el año ya roza el otoño. Es alto, tanto que casi toca el techo, y está lleno de adornos y guirnaldas de diferentes colores.

Marcos está sentado en el sillón, fuma porro y mira tele. Está vestido con un conjunto deportivo de pantalón azul y campera blanca. En la cabeza usa una gorra,... CONTINUAR LEYENDO

Sanata sobre "Ya lo sabía" de Miranda

Daniel Tevini

 

Qué buen comienzo tú y yo, la mañana es cálida, sacar la estrella del árbol. Qué sorpresivo y qué prometedor, un beso robado, mi pregunta: ¿lo hacemos otro día? Sabés cómo van a criticarnos… Nos reímos. Tu amor tan veloz, abandona el árbol, tiende manteles, dobla servilletas con forma de capeletis. Eso me atrapó. Los platos se deslizan hacia los bordes. Los cubiertos a los lados, como dientes de cierre relámpago. Es mediodía. Se me da por sentarme a la mesa. Si estamos bien, estamos mal. Comamos un sanguchito mejor. Las milanesas de tu... CONTINUAR LEYENDO

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