Crónico | Cara de Perro

Crónico

Mirar de lejos

Daniel Escolar

 

Una noche, hace ya bastante tiempo, mi padre, que había muerto diez años antes, me despertó chistándome desde los pies de la cama. Fue en plena madrugada. Mi mujer dormía dándome la espalda, la casa tenía ese silencio lleno de sonidos lejanos y apagados que solo se escuchan por la noche, la oscuridad del cuarto era casi total, por entre las persianas cerradas se filtraba algo de la luz del farol de la calle y yo estaba sentado en la cama sin poder parar de pensar. Pensaba en mi padre y su chistido, pensaba que a los pies de la cama no había nadie, pero más que nada pensaba en la novela que mi padre había escrito tantos... CONTINUAR LEYENDO

Una buena historia de amor

Ulises Martino

Cuando trabajaba de noche en la oficina de las encuestas, lo que más disfrutaba era tomar Coca Cola. No era más que un vaso o dos por noche, pero ese momento era de enorme tranquilidad y placer. En ese tiempo vivía con mis padres, ya no era tiempo de vivir con ellos a los veinte, pero así pasaba. Y en esa casa no había Coca Cola sino ocasionalmente. Puede que suene ridículo, pero ese vaso pulsaba en mí como otra vida posible, más allá de mi predilección por aquella gaseosa. El jefe que teníamos −allí de noche trabajábamos dos personas− tenía el hábito de dejar cada noche una botella de litro.

Mi trabajo era de ... CONTINUAR LEYENDO

Salzburg Hauptbahnhof

Daniel Tevini

Las nubes se acumulan detrás de los edificios que dan al río Salzach. La ciudad es chica. Los edificios que se alzan frente al río dan la ilusión de una gran metrópoli. Después el cielo se despeja y el sol deja al descubierto las laderas de las montañas y los campos que rodean a Salzburgo. En realidad, lo que uno percibe al fin de Salzburgo es apenas un puñado de casas y de edificios históricos. Caminamos a las orillas del Salzach. No lo hacemos solos, estamos rodeados por grupos de escolares que corren hacia algún museo o participan de una actividad de la que nunca sabremos nada. Nuestro conocimiento del alemán es nulo: los... CONTINUAR LEYENDO

Dimensión

Bob Chow

O God, I could be bounded in a nutshell

and count myself a king of infinite space.

Hamlet, II, 2

 

Cualquiera puede representarse la existencia cero dimensional de un punto, la unidimensional de una línea, la bidimensional de una superficie, la tridimensional de un cubo y la cuatridimensional de un ser humano, en la cual el tiempo consiste en esa cuarta dimensión que da la impresión de ir hacia «adelante». Pero así como el personaje de un videojuego no tiene representación cierta de encontrarse en una consola influido por los espasmos de un gamer, cuesta un poco más imaginar una quinta dimensión.... CONTINUAR LEYENDO

La Betty

Rodrigo Peralta

Betty contestó unos mensajes, se sacó unas selfies, las retocó y subió una a sus stories. Después dejó el celular a un costado y se levantó. Eran casi las nueve de la noche, a las diez tenía que estar en la casa de Marcos. Se bañó, se puso una calza dorada con un top turquesa y las sandalias con plataformas. Se peinó y maquilló.

Juli se despertó en la cuna, se sentó y la miró prepararse. Cuando Betty terminó, la alzó, le dio un beso en la boca y la acomodó para darle la teta. Esperó hasta que se quedara dormida y la volvió a acostar.

En el celular tenía cinco mensajes. Cuatro eran de Marcos, todos diciéndole... CONTINUAR LEYENDO

El dictador

NegroFiero

 

Llevaba días pensando sobre qué iba a escribir para este número de nuestra revista, y no había caso, no podía imaginar un tema que me animase. Una situación personal complicada, una situación mundial conflictiva y muchísimas incertidumbres en el horizonte, me impedían dedicar tiempo y esfuerzo al noble arte de aburrir lectores con artículos infumables como los míos.

Pero, por suerte, ayer vino mi hija del colegio a darme el escape que necesitaba cuando me contó que un profesor le había pedido a la clase que digan un momento de la historia que haya cambiado al mundo. Un grupo de alumnos indicó la Revolución francesa, pero al... CONTINUAR LEYENDO

Bath Spa railway station

Daniel Tevini

Al llegar a Bath se debe caminar unas cuadras, no muchas, hasta alcanzar lo que cualquier visitante podría considerar el centro. Nuestra motivación principal, conocer la casa de Jane Austen. Es verano, hay un clima agradable, la temperatura nunca sobrepasa los 26 o 27 grados centígrados. Es necesario precisar el sistema de medida en un país donde todos los usos difieren: un pie, una yarda, media onza. Eso sí, cada tanto llueve, una lluvia sosa, espontánea, muy inglesa, que no dura más de media hora. “Por eso Inglaterra siempre luce tan verde”, repetimos a esta altura como un chiste o un mantra. Apenas salimos de la estación,... CONTINUAR LEYENDO

El perro de doble cuerpo

Bob Chow

Me llamó la atención que un maestro de la concisión y las formas elegantes como Borges escribiera un cuento microscópico, ignorado e incluso mediocre bajo el título de El perro de doble cuerpo:

El perro que guardaba los rebaños del triforme Gerión tenía dos cabezas y un cuerpo, y felizmente Hércules lo mató; el T’ao-t’ieh invierte ese procedimiento y es más horrible porque la desaforada cabeza proyecta un cuerpo a la derecha y otro a la izquierda. Suele tener seis patas porque las delanteras sirven para los dos cuerpos.

FIN... CONTINUAR LEYENDO

Héroes

Daniel Escolar

La cola era interminable. Empezaba en la puerta de la sala de conferencias y giraba por la feria doblándose y deformándose en los pasillos abarrotados, esquivando stands y cruzándose con otras colas (colas para entrar a otras salas, colas para la firma de libros, colas para comprar panchos y Coca-Cola) hasta desaparecer en el gentío como un río en el mar. En esa época la feria parecía desbordar el Centro de Exposiciones de Figueroa Alcorta. Si uno se paraba en el balcón del primer piso más cercano a la facultad de derecho, allí donde siempre había chicos pintando y dibujando, podía abarcar la feria completa y ver con claridad aquel fenómeno... CONTINUAR LEYENDO

Europa

NegroFiero

El último crónico que escribí antes de fin de año invitaba a brindar porque no teníamos una guerra que parar. En España me llamarían gafe, que es como me llamarán, sin dudas, mis lectores argentinos: mufa.  Lo cierto es que quizás sea verdad que soy un auténtico jettatore, y no slo por brindar en mi último escrito y ver ahora a Europa sumida –otra vez- en una guerra.

Hace unos días, el 5 de marzo, se cumplieron veinte años desde que fijé mi residencia en esta Europa. En aquel 2002 Europa era un milagro hecho realidad. Países que se cansaron de guerrear entre ellos se habían unido en una entidad supranacional que los incluía, los... CONTINUAR LEYENDO

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