Dimensión | Cara de Perro

Dimensión

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Bob Chow

O God, I could be bounded in a nutshell

and count myself a king of infinite space.

Hamlet, II, 2

 

Cualquiera puede representarse la existencia cero dimensional de un punto, la unidimensional de una línea, la bidimensional de una superficie, la tridimensional de un cubo y la cuatridimensional de un ser humano, en la cual el tiempo consiste en esa cuarta dimensión que da la impresión de ir hacia «adelante». Pero así como el personaje de un videojuego no tiene representación cierta de encontrarse en una consola influido por los espasmos de un gamer, cuesta un poco más imaginar una quinta dimensión. En tanto que uno sí puede esquematizar la propia existencia como un mero recorrido lineal irreversible, desde el nacimiento hasta la muerte, en dimensiones superiores, el tiempo se contemplaría todo a la vez, no como la mera fracción que experimentamos segundo a segundo, junto con la excesiva suma de los recorridos factibles (los caminos que se bifurcan) que hubiera podido seguir una vida en relación a las innumerables partículas restantes, esto es, la totalidad de los posibles futuros y pasados.

La intuición del nunc stans —la existencia no sucesiva de Dios— evoca en justa medida la visión de Borges del Aleph, ese punto que contiene a todos los otros. En el célebre cuento de igual nombre, Borges se resigna a enumerar los entes y actos que vio en el Aleph desde todos los puntos de vista posibles «…vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua, vi convexos desiertos ecuatoriales y cada uno de sus granos de arena…». Atento a lo fútil del ejercicio, al definir tal conjunto infinito por su extensión —registrando cada uno de sus elementos—, Borges también agobia como el insufrible Carlos Argentino Daneri con sus pretensiosos poemas.

Ahora bien, la susodicha quinta dimensión —y/o las necesarias para llegar a diez, once o veintiséis según el modelo de teoría de cuerdas— no se hallaría extendida como el espaciotiempo, sino comprimida, replegada sobre sí misma en un tamaño subatómico invisible para nuestros mejores microscopios. Aun así, ser en la quinta dimensión que emocionaba a Fabio Zerpa, implicaría, según el cálculo de Feynman, existir en 10500 vidas a la vez, un número ciertamente intimidante.

En dimensiones más altas, es dable especular un nuevo paradigma para lo que nos resulta impensable, por ejemplo, el origen de lo real. En ese marco, los orígenes, los finales, los sentidos y los significados —incluso las dimensiones y cada fenómeno que la física intenta poner en coordenadas— serían atributos de la razón humana que no pueden trasladarse al gran afuera, esas probables e infinitas realidades de las que nada sabemos y que graciosamente contaminamos de literatura.

Daniel Escolar
Daniel Tevini

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