Crónico | Cara de Perro

Crónico

Tregua de Navidad

NegroFiero

 

Acabo de recibir un mensaje de la editora de la revista donde me informa que este número, el quince, será el último hasta nuestro retorno en 2022 porque, a veces, también los que habitamos este ecléctico mundo de los medios digitales nos merecemos un descanso.

Caigo entonces en la cuenta de que es ahora cuando debo despedirme de mis lectores, -pacientes y generosos lectores-, porque se acaba el año y llegan las fiestas, ¡vamos, todavía!

Todos sabemos que lo que se nos viene, ese período denominado “las fiestas”, implacable y a veces cruel, nos resulta por igual esperado, deseado, angustiante, y hasta... CONTINUAR LEYENDO

El camino de vuelta

Ulises Martino

Cuello Blanco murió hace dos años. Hoy lo vi en mi terraza. Ambas cosas podrían no ser ciertas. En realidad, hace dos años que desapareció. Tenía más de una enfermedad avanzada. Se hacía pis caminando. A veces algo se le trastocaba en su mente de gato y no paraba de girar como un trompo. Aun así, seguía saliendo de noche, a los techos. Una mañana no volvió, al cabo de varios días que tampoco vino lo di por muerto.

No salí a buscarlo, no empapelé todo el barrio. Eso era cuando Cuello Blanco era joven, siempre lo terminaba encontrando.

El gato que vi esta noche estaba en la oscuridad. Algo en el andar me resultó... CONTINUAR LEYENDO

Sanata sobre La marcha de San Lorenzo de Carlos Javier Benielli

Daniel Tevini

Sanateos

[Fidel Pintos, durante la Década Infame, inventó la sanata: una especie de verseo, o chamuyo, alrededor de un tema prestado.]

 

Febo asoma, ya sus rayos brillan en la semioscuridad. El Metrotube está lleno de los mismos mamelucos anaranjados. Algunos izados hasta las rodillas, iluminan el histórico convento, las abandonadas fábricas de Molinos Río de la Plata. Hace calor. Los mamelucos dejan ver en la parte baja de las piernas, un tatuaje, algún lunar. Otros, tras los muros, escuchan... CONTINUAR LEYENDO

El arlequín bajo los rayos de la luna

Bob Chow

 

Came the night

a mist dissolved the trees

and in the broken light

Harlequin, Harlequin

 

Cuando especulé sobre los hipermutantes colonos terrícolas que vivirían dentro tubos de lava para protegerse de la radiación y las tormentas de arena marcianas, compartí también la perspectiva con mi hijo Ian, el día de su cumpleaños número trece.

 

 —Ian —dije—. ¿Te ves dentro de cincuenta años viviendo en Marte?

—No, en Urano.

—¿Haciendo qué?

—Nada, como siempre.

 

Urano es... CONTINUAR LEYENDO

La Chica de Carlitos

Daniel Escolar

Semana Santa de 1979. Estamos en Carlitos de Villa Gesell con Lalo y su novia. Afuera llueve. Llovió todo el fin de semana. Los tres en la carpa, ellos dos y yo. “No cojan conmigo al lado”. “¿Cómo hacemos si no para de llover?” “No cojan y listo”. Pero cogían y el que se tenía que ir de la carpa era yo. Carlitos va de un lado a otro en ese espacio entre los mostradores en el que él es rey. Las hamburguesas de un lado de la plancha, los panqueques del otro. ¿Por eso serán tan ricos? Entonces (siempre hay un primer entonces), entra ella con su novio; están empapados, él se sienta, ella se saca el piloto rojo y se para detrás. Él... CONTINUAR LEYENDO

La hija del carnicero

Rodrigo A Peralta

 

Marcos corre las tiras de plástico de colores que forman la cortina e ingresa a la carnicería. El negocio ocupa la parte de abajo de una construcción de dos pisos. Las paredes son de ladrillo hueco sin revoque. Don Cosme es el carnicero, un tipo cuarentón, de aspecto cansado. Está parado detrás de la heladera mostrador, donde no hay variedad, solo cortes populares.

—Don Cosme, buenas tardes.

—Pibe… ¿otra vez por acá?

—Quería ver el precio de la carne picada.

—265.

—Y para milanesas… ¿tiene?

—Sí, quinientos el kilo.

—Aha… ¿Y choris?

—Escuchame una cosa, pibe... CONTINUAR LEYENDO

El tren de la muerte

Ulises Martino

  La primera vez que pensé en el viaje el plan era con el auto. Manejar hasta Bello Horizonte, estacionarlo en una buena sombra, y subirme al tren para hacer ida y vuelta. Pero el auto se había ido cayendo y el viaje quedó supeditado a los diagnósticos del mecánico. Después, a la compra de un auto mejor. Por eso la noticia me había caído tan mal. Aunque tampoco me habría caído bien si no hubiese tenido en mente lo del viaje. Digo, que tal vez no habría sido terrible.

−Tengo un atraso –había dicho en la noche.

Y a las dos horas el atraso se convirtió en embarazo.

Esa mañana, sin haber dormido más que... CONTINUAR LEYENDO

La mula

Rodrigo A Peralta

 

—Bruno, vení, pasá.

—¿Marquitos, todo tranca?

—¿Lo conseguiste?

—Sí. Vení, pongámoslo en la mesa. Acá, apoyale esto en la punta así no se cierra.

—¿Este es el mapa que usaba tu tío?

—Sí. Es viejo, pero sirve. Esta parte verde de acá, es el barrio. Esto es el arroyo. Este pedazo, cerca de la autopista, está entubado, pero sale de vuelta acá, en esta marca.

—¿Y la yuta?

—Acá y acá, en las dos entradas del barrio. También hay unos milicos acá, en estas cruces rojas.

—Bien… ¿Pensaste en algo?

—Nada. ¿Vos?

—Cero…

—El problema no es sacar la merca del... CONTINUAR LEYENDO

Vecinos

Daniel Escolar

Tará, rarírararará. Qué lindo suena ese piano. Se escucha tan bien. Por el piso se escucha. Estos mosaicos tan fríos. ¿Qué hora será? El reloj. Marita, ¿dónde está el reloj? Sí, eso, el teléfono. No me acuerdo de nada. Mañana le voy decir a Marita que pague la cuenta de gas que está arriba de la heladera, ¿por qué la pondrá tan alto? Qué fuerte es esa luz. Cómo me cuesta respirar. ¿Me habré roto algo? Debe ser la posición. La pierna. Qué fea se ve. Dios mío, ayudame. No pienses, no pienses, no pienses. Cuánta mugre tiene este piso; claro, yo nunca lo veo acá abajo. Deme plata señora y voy a comprar. ¡No!, vos no limpiás nada, tenés toda la... CONTINUAR LEYENDO

Sanata sobre El bombón asesino de Los Palmeras

Daniel Tevini

Sanateos

[Fidel Pintos, durante la Década Infame, inventó la sanata: una especie de verseo, o chamuyo, alrededor de un tema prestado.]

 

Ella se agita, toda la noche mueve la cinturita. Vos y yo. ¿Entendés? Nada más. Que acá no hay bombón, ni sarao. A la entrada del teatro. En el hall. El meneo la levanta todita. Dábamos vueltas y vueltas. Dos machos, nomás, que llevan un buen tiempo juntos. Dos varones, si querés, que tenían garche. Y pa' colmo usa pollera cortita. Eso tampoco. Las cosas por su nombre: dos putos. Yo gambeteaba entre amigos, el... CONTINUAR LEYENDO

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