Crónico | Cara de Perro

Crónico

La Chica de Carlitos

Daniel Escolar

Semana Santa de 1979. Estamos en Carlitos de Villa Gesell con Lalo y su novia. Afuera llueve. Llovió todo el fin de semana. Los tres en la carpa, ellos dos y yo. “No cojan conmigo al lado”. “¿Cómo hacemos si no para de llover?” “No cojan y listo”. Pero cogían y el que se tenía que ir de la carpa era yo. Carlitos va de un lado a otro en ese espacio entre los mostradores en el que él es rey. Las hamburguesas de un lado de la plancha, los panqueques del otro. ¿Por eso serán tan ricos? Entonces (siempre hay un primer entonces), entra ella con su novio; están empapados, él se sienta, ella se saca el piloto rojo y se para detrás. Él... CONTINUAR LEYENDO

La hija del carnicero

Rodrigo A Peralta

 

Marcos corre las tiras de plástico de colores que forman la cortina e ingresa a la carnicería. El negocio ocupa la parte de abajo de una construcción de dos pisos. Las paredes son de ladrillo hueco sin revoque. Don Cosme es el carnicero, un tipo cuarentón, de aspecto cansado. Está parado detrás de la heladera mostrador, donde no hay variedad, solo cortes populares.

—Don Cosme, buenas tardes.

—Pibe… ¿otra vez por acá?

—Quería ver el precio de la carne picada.

—265.

—Y para milanesas… ¿tiene?

—Sí, quinientos el kilo.

—Aha… ¿Y choris?

—Escuchame una cosa, pibe... CONTINUAR LEYENDO

El tren de la muerte

Ulises Martino

  La primera vez que pensé en el viaje el plan era con el auto. Manejar hasta Bello Horizonte, estacionarlo en una buena sombra, y subirme al tren para hacer ida y vuelta. Pero el auto se había ido cayendo y el viaje quedó supeditado a los diagnósticos del mecánico. Después, a la compra de un auto mejor. Por eso la noticia me había caído tan mal. Aunque tampoco me habría caído bien si no hubiese tenido en mente lo del viaje. Digo, que tal vez no habría sido terrible.

−Tengo un atraso –había dicho en la noche.

Y a las dos horas el atraso se convirtió en embarazo.

Esa mañana, sin haber dormido más que... CONTINUAR LEYENDO

La mula

Rodrigo A Peralta

 

—Bruno, vení, pasá.

—¿Marquitos, todo tranca?

—¿Lo conseguiste?

—Sí. Vení, pongámoslo en la mesa. Acá, apoyale esto en la punta así no se cierra.

—¿Este es el mapa que usaba tu tío?

—Sí. Es viejo, pero sirve. Esta parte verde de acá, es el barrio. Esto es el arroyo. Este pedazo, cerca de la autopista, está entubado, pero sale de vuelta acá, en esta marca.

—¿Y la yuta?

—Acá y acá, en las dos entradas del barrio. También hay unos milicos acá, en estas cruces rojas.

—Bien… ¿Pensaste en algo?

—Nada. ¿Vos?

—Cero…

—El problema no es sacar la merca del... CONTINUAR LEYENDO

Vecinos

Daniel Escolar

Tará, rarírararará. Qué lindo suena ese piano. Se escucha tan bien. Por el piso se escucha. Estos mosaicos tan fríos. ¿Qué hora será? El reloj. Marita, ¿dónde está el reloj? Sí, eso, el teléfono. No me acuerdo de nada. Mañana le voy decir a Marita que pague la cuenta de gas que está arriba de la heladera, ¿por qué la pondrá tan alto? Qué fuerte es esa luz. Cómo me cuesta respirar. ¿Me habré roto algo? Debe ser la posición. La pierna. Qué fea se ve. Dios mío, ayudame. No pienses, no pienses, no pienses. Cuánta mugre tiene este piso; claro, yo nunca lo veo acá abajo. Deme plata señora y voy a comprar. ¡No!, vos no limpiás nada, tenés toda la... CONTINUAR LEYENDO

Sanata sobre El bombón asesino de Los Palmeras

Daniel Tevini

Sanateos

[Fidel Pintos, durante la Década Infame, inventó la sanata: una especie de verseo, o chamuyo, alrededor de un tema prestado.]

 

Ella se agita, toda la noche mueve la cinturita. Vos y yo. ¿Entendés? Nada más. Que acá no hay bombón, ni sarao. A la entrada del teatro. En el hall. El meneo la levanta todita. Dábamos vueltas y vueltas. Dos machos, nomás, que llevan un buen tiempo juntos. Dos varones, si querés, que tenían garche. Y pa' colmo usa pollera cortita. Eso tampoco. Las cosas por su nombre: dos putos. Yo gambeteaba entre amigos, el... CONTINUAR LEYENDO

Argentinidad

NegroFiero

 

El 5 de marzo del 2022 cumpliré exactamente veinte años desde que subí a un avión de Iberia para no volver a residir en Argentina. Pensar que en el secundario solía criticar a los que fantaseaban, allá por el 90 y 91, en emigrar. Pensar que me sentí lleno de orgullo cuando, en 1994, me tocó ser el primer soldado de la Fuerza Aérea Argentina en rendir honores en el Monumento a los caídos en Malvinas. Sin embargo, emigré en 2002 y, desde entonces, me encontré con el hecho de tener que construir argentinidad en soledad y distancia.

Dos décadas después sigo luchando en esa construcción, pero en el transcurso de esos años pude... CONTINUAR LEYENDO

Azul Marte, rojo Tierra

Bob Chow

 

Esperando en el Uber

bajo el cedro bicentenario

la fiesta de los bajoneados.

Te dejé insatisfecha

esperando lo sobrehumano

fuego es tu cama desecha

azul mi río marciano.

 

Vengo muriendo hace unos veintipico de años y no voy a acelerar el proceso, en particular, por el amor incondicional a mis hijos. No sé qué error debieran cometer para que los castigue con una distancia militar, ni hablar de una irreversible. La disolución eterna tampoco se me antoja el peor de los escenarios; unas insufribles... CONTINUAR LEYENDO

Sanateos

Daniel Tevini

 

[Fidel Pintos, durante la Década Infame, inventó la sanata: una especie de verseo, o chamuyo, alrededor de un tema prestado.]

 

Sanata sobre “Verde que te quiero verde”, de F. García Lorca.

 

Verde que te quiero verde. Nada le sucede a la tarde, nada. Lo que se ofrenda en las siestas. Verde viento. Verde ramas. Vuelven al verdor las enramadas. Se insinúa una tormenta. El siseo de las hojas en la lluvia. Las gotas se suceden rechinantes. Chin, chin, chin. Chinchines. Cantan miles de chinchines. Insectos en mi cabeza, con ojos de fría... CONTINUAR LEYENDO

Campo minado

Ulises Martino

 

Es sábado. Una linda mañana de sol. Brenda está en la cocina interactuando con su celular. Desde el lunes que discutimos nadie emitió palabra. Antes de ese lunes tampoco abundaba el diálogo. Pongo a calentar la pava. Me interpela tanto silencio, como si la quietud fuera un movimiento tenso. Como si ella estuviera por hablarme y no supiera cómo empezar. “Va a dejarme”, es lo que pienso.  “Que está buscando y no encuentra las palabras precisas”.

Lo único que me puede salvar es que con las mujeres nunca se sabe.

Paso de la cocina al comedor con la excusa de un cigarrillo. Vuelvo. Apoyo el atado en la mesada.... CONTINUAR LEYENDO

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