Crónico | Cara de Perro

Crónico

El aire de la libertad

Por Ulises Martino

A mí me encantaba esa playa, mezcla de campo y mar. Dos veranos seguidos, se venía el tercero. Calles de arena para que jugaran los chicos. La que estaba podrida era Lola. Habíamos discutido en diciembre.

‒¿Otra vez Mar del Sud?

Le propuse irme solo, con los chicos, le dije que me animaba. Un poco sospechando que ella terminaría viniendo.

Al tercer día de las vacaciones, me propuso comprar un terreno. No dije ni sí ni no. Para ese entonces me ocupaba otra cosa: no podía dormir de noche. Lola se quería comprar un terreno y yo no dormía de noche. Me levantaba a las tres, como siempre, a esa hora lloraba... CONTINUAR LEYENDO

Solo por esta vez

Por Rodrigo Peralta

—Marquitos, querido, ¿cómo va?

—Todo bien, Polaco, ¿vos?

—Piola. Pasá, pasá. ¿Tomás algo? ¿Birrita, Fernet?

—No, nada, está bien. En un rato tengo clase.

—¿Seguro?

—Sí, sí. Venía a comentarte algo nomás.  

—Pero sentate, che. Acá estás entre amigos. A ver, decime, ¿qué andás necesitando?

—Nada, es… es sobre el laburo, no creo que pueda hacerlo.

—¿Por?

—No sé, lo veo difícil.

—Es más de lo mismo.

—Sí, más o menos. Antes no había fierros.

—¿Y qué, les tenés miedo?

—No, nada.

—¿Entonces?

—Entonces nada. Los fierros no... CONTINUAR LEYENDO

Tener diez años

Por NegroFiero

Tengo una hija de diez años. Un perfecto exponente de la generación centennial. Vive encerrada en los virtuales límites de Roblox donde alcanza capacidades de aislamiento que la asemejan a un catatónico. Si algo no lo ve en Tik-Tok, no existe, y a sus ídolos los valora por su cantidad de seguidores.

Que no se malinterprete: es una chica inteligente, que lee y escribe desde los seis años y que sabe varios idiomas. Se desenvuelve con facilidad entre los de su edad, puede distanciarse de su madre o de mí sin que eso le afecte y ya ha viajado lo suficiente como para conocer mundo y tener una mente abierta.... CONTINUAR LEYENDO

Antes de la lluvia

Por Daniel Escolar

“...iré hacia el norte siguiendo la tormenta. Conduciré bajo la lluvia y el viento. Pasaré toda la noche al volante.”

El cielo de los animales, David James Poissant

 

Hace ya unos cuantos días que el Windy viene avisando que esta noche va a llover. Es muy importante para mí, en estos días agobiantes de verano, saber cuándo llega la lluvia; soy de esos tipos que esperan las tormentas con desesperación. Espero los rayos en los ventanales, los relámpagos sobre los edificios, el agua golpeando los vidrios; los espero como un buzo espera el aire de la superficie. Revivo... CONTINUAR LEYENDO

A 50 kilómetros de la ruta

Por Ulises Martino

Me encanta viajar por la ruta pero cada viaje es interminable. Cada kilómetro una pesadilla. Por eso muchos de esos viajes se me convierten en una aventura. Eso, tal vez, hable de los fantasmas con los que lucho.

No sé si este viaje iba camino a una aventura, con la mirada apuntando al asfalto, o incursionando en el campo, pero me pesaba como nunca. Kilómetro 112 de 487 en total, diez meses sin viajar por la pandemia, cuando estaba acostumbrado a una dosis mensual. Viajar es como un deporte, me sentenciaba. Si dejás de hacerlo por un tiempo determinado después ya no conservás la dinámica de aferrarte al volante.... CONTINUAR LEYENDO

De sábanas y calzoncillos

Por Daniel Escolar

“Ponerle alas a un elefante es algo simple y nada escalofriante”

Dailan Kifki, María Elena Walsh

 

En mi barrio sopla fuerte el viento. Es un viento de terrazas sin plantas, un ir y venir del aire entre los edificios, de pájaros como barriletes y ventanas que se quejan y puertas que golpean, de chifletes y burletes, del ulular en cocinas y baños. A veces, en este barrio, el viento trae tormentas como buques y el agua estalla contra los vidrios y el departamento, acá arriba, es como una isla en medio del mar; esas veces es como si el viento quisiera arrancar las... CONTINUAR LEYENDO

De la peor calaña

Por Ulises Martino

Mi madre cumple años en enero. Es un problema. Yo, en enero, estoy de vacaciones. Tengo la suerte.

Desde hace mucho, que solo acudo a sus cumples que terminan en cero.

¿Seré un mal hijo?

A los veinte me iba a Brasil. Ahora, a los cincuenta, a Mar del Sur, en familia. A los treinta me iba a Brasil también. Y a los cuarenta a la Ruta 40 (nunca había pensado en la paradoja). Tal vez a los sesenta me vaya a la Ruta 60, si existe, o me tome el sesenta.

Este mes mi madre cumple ochenta. Es decir, me toca. Y falta muy poco tiempo. Unos días. Ella me lo recordó antes de irme.

—Este año cumplo ochenta. ¿... CONTINUAR LEYENDO

El Perro

Por NegroFiero

Cuando era chico tenía muy a mano un viejo Pequeño Larousse Ilustrado, impreso en 1945 como mucho. Era hermoso, estaba dividido en tres partes, la primera era simplemente un diccionario de castellano. La segunda, breve, era un compendio de locuciones latinas y extranjeras que ya empezaban a hacer volar la imaginación. La tercera y gloriosa parte era la enciclopédica, donde siempre amé leer las historias de antiguos y, hasta entonces para mí, desconocidos personajes históricos.

De entre todos esos personajes algunos llamaron mi atención sobre otros. Recuerdo leer sobre Aníbal Barca y su lucha contra Roma en la Segunda Guerra Púnica, y... CONTINUAR LEYENDO

Maldito seas, Palermo - Crónico - Revista Cara de Perro

Maldito seas, Palermo

Por NegroFiero

Una de las cosas que siempre me ocurrían cuando, en España, conocía a alguien y se hablaba de mi condición, (¿será una condición, una enfermedad, o una condena?), me refiero a la de ser argentino, claro, es que salían los mismos tópicos sobre nuestro extravagante país. Expresiones como “un país tan rico, que tenga tanta pobreza…” o “con la riqueza que tenéis, con tantas tierras”. Y siempre me tocaba a mí tener que explicar conceptos como el de que la venta de las materias primas sin procesar no genera mucha mano de obra; que la acumulación de tierras en pocas manos hace pocos ricos muy ricos y muchos pobres, muy pobres; o que... CONTINUAR LEYENDO

La salida mágica - Crónico - Revista Cara de Perro

La salida mágica

Por Ulises Martino

Estaba con poca plata manejando un auto en la ruta con poca nafta, harto de tener poca plata y de tener poca nafta, harto principalmente de mí. Y eso me parecía la perfección. Solo me faltaba conducir borracho. Las veces que había piloteado borracho lo había hecho de manera excelente.

A lo poco, apareció una estación de servicio. No digo que me alegré. De alguna manera, estaba queriendo desafiar la ley de la gravedad de la nafta. Era un auto tan compañero que lo sentía capaz de aguantarme, más allá de la lógica. Como yo aguantaba sin plata.

Aunque tenía un antecedente con eso de estirar la carga. Calculé para cien... CONTINUAR LEYENDO

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