Cómo cocinar un lobo

Una tarde muere y aparecen todas las preguntas pero también nuevas certezas. Es como aprender un lenguaje nuevo, el de la poesía. Ahora, Magalí Etchebarne tiene que desarmar la casa. Recorrerla de nuevo, una última vez, una vez más, vacía.…

Monte a través

Thomas y Astrid viven junto a sus dos hijos en un pueblo acogedor de Suiza. Una noche, mientras toman una copa de vino en el jardín, uno de los niños reclama su atención, por lo que Astrid entra en la…

Diario de los chapuzones

Este libro inventa una ciencia del mar situada, atenta a las corrientes, las velocidades y la temperatura del agua a partir de una cartografía cuyos puntos son balnearios turísticos o desiertos, de Mar del Plata, Santa Teresita o Florianópolis. Pero…

Siento la furia bostezar

«Pero me arriesgo a caer en el error de declarar que yo soy todo aquello de lo que no me arrepiento.» Iván vive habitado por la furia. No se trata de simples momentos de enojo, más o menos transitables, sino de un…

El acompañante

Escribe Ana Cerri El acompañante Esa noche no entró a la casa. Pasó la tranquera, dejó que Lila corriera a avisar con tres ladridos que había llegado, soltó  la yegua y dejó las varas del sulky mirando al cielo, con…

Paraná

Escribe Mariano Favier Paraná Hoy es tu cumpleaños –feliz cumpleaños– y es probable que esperes que nos comuniquemos con vos. Aunque sea escribiendo a esta dirección que en algún momento usaste –¿la usás todavía o dejaste de recibir correos?– cuando…

El cuidador del club náutico

Escribe Marcos Herrera Cuatro relatos breves EL CUIDADOR DEL CLUB NÁUTICO  Se despierta transpirado. La burla de la mañana cuelga del cielo, pero él no la ve. Sí siente el clima de agua venido del noreste y las figuras del…

Una breve paternidad

Escribe Martín Sansarricq Una breve paternidad Por las blancas, señor, por las blancas que el resto pulveriza, dice el chico y da un saltito más largo que los otros. Y aunque no termines, nunca, de acostumbrarte a que te digan…

Los Silencios (Fragmento)

Escribe Pablo Colacrai Los Silencios (Fragmento) Del libro “Ese mundo ya no es nuestro” (Modesto Rimba, 2022) Rodolfo Walsh confesó que una vez se enfrentó a un cuento que no se dejaba escribir. A mí me pasa lo mismo. Hay…

El sueño imposible

Escribe Elsa Osorio El Sueño Imposible Tanto me gustaban las interpretaciones que hacía de mis sueños que ansiaba dormir, no por la necesidad de descansar, sino para que los sueños brotaran en la noche opaca de mi cuarto y treparan…

Verano

Escribe Jorge Consiglio Verano Todo chilla a un tiempo y el estrépito es el aplauso de las cosas. Elias Canetti La emoción esconde una moral, algo efímero, apenas ruidoso, pero presente, muy presente. Algunos prefieren esconderla. Ella –emocional en un…

Hermanos en la lucha

Escribe Esther Cross Hermanos en la lucha Cuando el padre llegaba a casa, ponía fin a las peleas de los hermanos. Sólo ese gigante podía apartarlos. Los agarraba del brazo o el cuello, uno de cada lado, y al fin…

Aria para un destello

Escribe Marcelo Caruso Aria para un destello La mujer entornó la puerta y encendió la luz. Del otro lado, la voz de su nuera daba indicaciones a la muchacha y le preguntaba a la mujer, en tono deliberadamente alto, qué…

La carne blanca de la nuez

Escribe Inés Garland Este texto forma parte de ¨Diario de una mudanza¨, en proceso. La carne blanca de la nuez Londres era la última miga de pan que marcaba el camino de vuelta a Buenos Aires. Un año atrás había…

Cenicienta

El vendado de los pies fue una costumbre china practicada a las niñas de la dinastía Tang para limitar su crecimiento y hacer que esos pies fueran lo más pequeños posible. El pie pequeño era considerado una atracción física, un signo de delicadeza, para distinguir a las niñas de la case alta de las del resto, y más tarde también como una forma para que otras clases mejoraran sus expectativas sociales. Aunque se intentó suprimirla en varias ocasiones, la práctica continuó hasta principios del siglo XX.