Por Roberto Fabián Varela
Solo me acuerdo que esa mañana esperaba un barrilete. Presumo que era Agosto, porque los ventarrones siempre se manifiestan con furia en esa época del año, como queriendo llevarse puesto debajo de sus brazos la estela de árboles que se abrazan seduciendo con un poco de sombra a los que nos sentábamos en el bulevar. Creo que la jauría de acuarelas que teñía el telón celeste del día, nos hacía más felices a todos…
