Situación plástica

Revista Número 21

Por Roberto Carnicero

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Corría el año 1978, mes de marzo, en medio de un proceso asesino e impiadoso, y a un año de haber terminado la colimba ingresé en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Tenía 22 años y mi mundo se abría al dejar el barrio de La Boca para vivir en Lugano. No recuerdo cómo nos conocimos, pero fue ahí, en la Belgrano. Jorge Sastre: flaco, alto, largo y algo extravagante. A menudo hablábamos sobre dadaísmo, la Tremont, de Bretón, en los pocos instantes en que nos veíamos, en algún recreo o en el barcito de la escuela. Nunca supe qué año cursaba Jorge, pero sí que estuvimos en algunas clandestinas de la época, como las de Villa Madero. Una de esas se hizo en mi casa, en Lugano.

Mis viejos se habían ido de vacaciones a Brasil con un matrimonio amigo y hubo una juntada de amigues, compañeres de curso, y Jorge estuvo presente. En un momento de la noche le mostré al flaco mi tesoro de la infancia: mis dibujos. Jorge flasheó, se emocionó, los gozó, los siguió mirando y, en un momento, me dijo: “Esto pasalo a grande”. Me quedó grabado. Fue la única vez que el flaco estuvo en casa, en Lugano.

Yo ya trabajaba desde abril del 77 en una librería, Galatea, conducida por dos franceses, Pierre y Mersie Fellope, muy cultos, sobre todo Mersie Fellope. La librería iba a cerrar a fines del 79 y me ofrecieron como indemnización la galería de arte que estaba en el entrepiso: un mes para hacer una muestra colectiva de pinturas con mis compañeres de estudio y así darle un cierre a la histórica librería. Acepté la propuesta y entre los que expusimos estuvo Jorge Sastre.

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Galatea. Cuánta emoción me producía recordar el momento en que el flaco presentó y colgó su obra en la galería de arte. Situación plástica. Quedé obnubilado de placer, en una nube, sintiendo éxtasis al ver una salida en su creación. Todo cambió para mí a partir de Situación plástica.

Pasó la muestra, se fue el año 79 y no tuve más contacto con Jorge. Solo me quedó una foto en blanco y negro donde se lo veía junto a su obra, acompañado de Faustino Oviedo. En el año 80 pinté Equilibrio y en el 81 Calibre. Me enteré por Mónica, una amiga en común, de que Jorge se había exiliado en Europa, más precisamente en Madrid.

En el año 83 decidí llevar a grande mi dibujo, como me lo había sugerido Jorge, y con el tiempo pude descifrar lo que representaba: el colectivo 223. Esa siguió siendo mi obra. En 1984 la presenté en un concurso de pinturas organizado por el Instituto Young, a través de la Embajada de España, en homenaje a Joan Miró. El concurso se llamó Paisaje urbano y obtuve el segundo premio. Fue Jorge Sastre quien lo vio a sus 20 años.

Habían pasado más de cuatro décadas de este cuento. Mientras tanto lo busqué en Madrid, en Berlín, y no se dio. Hace un mes nos habíamos encontrado y no dejaba de estar feliz. Gracias por siempre, amigo. Así comenzaba otra historia.

Algo sobre el autor

Roberto Carnicero nació en La Boca el 8 de diciembre de 1955. Entre 1978 y 1981 cursó estudios en la Escuela de Bellas Artes. A lo largo de su trayectoria obtuvo distintos reconocimientos: el primer premio de grabado por la obra El loco, otorgado por el Colegio Ward de Ramos Mejía, y el segundo premio en pintura por El colectivo, homenaje a Joan Miró, en el Instituto Jung de Buenos Aires. Participó además en el Salón Rioplatense de Pintura, donde presentó un dibujo realizado a los cinco años y trasladado a tela en 1984.

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