Entrevista a Edgardo Scott
Por Demián Naón

¿Cómo fue tu infancia en relación con la lectura?
Fue bastante clásica en términos de identificación y contexto. Mis padres eran muy lectores, desde chico me leyeron, los vi leer, vi el valor, la curiosidad y el placer que obtenían de la lectura. Y me recuerdo leyendo los diarios del piso cuando incluso se ponían a veces en el piso cuando llovía, como una suerte de antídoto contra el barro.
¿Robaste libros alguna vez, están aún en tu biblioteca?
Claro, sobre todo en ese momento clave que sería, 18-23 años pongamos, donde leí más que en todo el resto de mi vida.
¿Recordás alguna lectura que te haya modificado como persona?
Yo creo que si de veras hay lectura, de veras hay incorporación de lo leído. No sé si modificación, pero ahora que está de moda ese slogan de “somos lo que comemos”, yo creo que “somos lo que leemos”, pero a condición de que haya incorporación de lo leído. Porque a veces se puede leer y que no quede nada.
¿Llevás o llevaste diario personal?
Sí, llevé y llevo distintos diarios, distintas notas, con distinto método y deseo y frecuencia. Soy un poco pigliano en la manera de entender los diarios de alguien que escribe. A fin de cuentas es otro género al que el escritor sucumbe, con mayor o menor destreza y eficacia. Pero no me importa la “veracidad” ni la “sinceridad” de ningún diario. No lo leo así, pensando que voy a conocer más del autor.
¿Cuál es tu experiencia en la formación de los escritores en talleres de escritura?
Bueno, es una experiencia que yo hice en dos tramos, primero en BA, después algunos años no di talleres, y después retomé acá en París, con escritores latinoamericanos. Creo que participar de un taller es estar un poco en la Babilonia de la literatura, porque te encontrás con estilos, escrituras y lecturas que probablemente no te cruzarías solo.
¿En qué momento de tu vida te sentiste escritor por primera vez?
Supongo que me sentí y me siento escritor cuando logro dar con la forma de un texto (para mí, claro). Ese hallazgo es único. No me interesa la escritura ni como oficio ni como profesión, apenas como práctica artística, poética y política. Pero todo eso es posible cuando la forma aparece. Si la forma aparece, aunque buscarla sea parte del asunto.
¿Qué escritores te hubiese gustado que te influyeran y cuáles te han influenciado?
Supongo que en términos ideales, todos quisiéramos ser influidos por los escritores que admiramos, que leímos con admiración. Pero en realidad son los que nos leen los que encuentran las influencias y conexiones. No es voluntario. La literatura es anárquica.
¿Podrías contarnos sobre el proceso de escritura y posterior edición, de Escritor profesional? ¿Podrías decirnos qué ideas o párrafos te sorprendieron al escribirla? ¿Qué material dejaste afuera?
Bueno, ahora que ya me alejé de la intensidad de su escritura y un poco de los temas escritos, creo que queda un poco el gesto de escribir y publicar un libro así, y por otro lado, como siempre, está el hecho de escribir en un género en el que no había escrito antes. Ese para mí siempre es un motivo de escritura, explorar cómo escribiría en un género o tema en el que no estuve, en el que no escribí.
¿Cuáles son las características más cercanas de los ensayos de Escritor profesional a la vida real de Edgardo Scott?
Jaja. Yo espero que el libro sea más real que mi vida, que es tan irreal como la de cualquiera.
¿Cuál es la función del humor en tu literatura?
En principio te diría que yo me divierto bastante escribiendo, pero quizá la comicidad pasa menos por un contenido que por la enunciación y los modos, el sarcasmo, la burla, la acidez, el absurdo, cosas que a mí también me divierten aparecen cuando escribo aunque no haya nada cómico en sí en los contenidos ni tampoco yo busque ese efecto.
¿Creés que exista una nueva literatura en los guiones de las series que se ofrecen en los portales de streaming?
La verdad que no es una realidad que conozca. La literatura puede surgir en cualquier lado, yo prefiero una literatura más verbal, sin la representación literal de imágenes, pero a su vez el otro día vi una película que estaba a punto de defraudarme y la salvó un giro final del guión. Y ahí sentí el efecto literario.
En la actualidad pareciera imposible que algunos escritores ya muertos pudiesen volver a escribir sin ser juzgados o cancelados. ¿Creés que los escritores jóvenes están condicionados en la actualidad por alguna forma de nueva moral progresista de lo correcto y lo incorrecto?
No, yo creo que los que se sienten condicionados son los escritores profesionales, porque buscan y necesitan el éxito (y el éxito sí se ve afectado por esas variables que decís). Pero los escritores de veras siguen siendo libres igual que siempre. Esa libertad estructural en cada época siempre se pagó con algo. Tal vez en esta haya que pagarla con éxito.
¿Un lugar en el mundo?
Londres.
¿Un recuerdo?
Hoy a la tarde, con mi hijo en un juego mecánico.
¿Un acierto?
Que el Dibu se comía a los holandeses y a los franceses en los penales.
¿Un fracaso?
No haberme comprado un Audi.
¿Qué creés que te hace lo que sos?
Sin duda que lo que “soy” me hace mal. Por suerte está también lo que no soy, como decía Rothko.
¿Existe un orden poético de las cosas, un orden metafórico natural en la vida?
Sin duda. Y es desesperante que todo el tiempo esté ahí y apenas lo veamos cada tanto.
¿Una imagen?
Charly García llegando en una limo a tocar en un sucucho de Independencia y Boedo con un gorro de papá Noel. Pero ya era febrero.
Si de un lado de un túnel estuviera quien eras en la infancia y del otro estuviera Edgardo actualmente, ¿qué creés que se dirían?
A mi me encantan los chicos, así que le prestaría atención y trataría de escucharlo y jugar con él.
Algo sobre el autor Edgardo Scott nació en Lanús, provincia de Buenos Aires, en 1978. Fue fundador e integrante del Grupo Alejandría, que hacia 2005 inició el movimiento de ciclos de lectura pública de narrativa. Ha publicado los libros de cuentos Los refugios (2010) y Cassette virgen (2021), los ensayos Caminantes (2017), Por qué escuchamos a Stevie Wonder (2020), Contacto (2021), y Escritor profesional (2023), y las novelas Luto (2017) y El exceso (2012, reeditada en 2023). Sus libros se publican en España, Francia, Italia y Portugal. Es traductor y crítico literario. Vive en París.
