La casa de las palomas | Cara de Perro

La casa de las palomas

Victoria Hladilo

1.

Una cocina. Sobre las hornallas, una olla tapada con agua hirviendo. Sobre la mesada, platos y vasos de plástico infantiles. A la izquierda un pequeño espacio, un tanto escondido, con una heladera y un baño. A la derecha, una mesa, algunas sillas disímiles desperdigadas y un ventanal desde el que entra una luz cálida. A medida que la obra avanza irá atardeciendo. En el centro, una única puerta vaivén doble que sale hacia un salón de fiestas que no llegamos a ver.

Entra a la cocina PAULA (35 años) está vestida formal y prolija. Camina apurada y está en caos. Detrás suyo ELY (40 años), lleva ropa informal y algo descuidada. Una calza muy provocativa pero sin querer serlo, ojotas y una remera vieja. Se nota que tienen distinto nivel socioeconómico. Paula explica a velocidad, realmente preocupada.

 

PAULA: Ely, entonces… Pasá, pasá. Dale Ely que estamos tarde. Este es el horno, tené cuidado porque si lo ponés muy bajito se apaga, me dijeron. Lo tenés que dejar acá en intermedio. Yo ya te lo prendí para que vaya calentando, pero si lo dejás así al máximo después se nos quema todo. Así que vos esperás veinte minutos más y lo bajás al…

 

ELY: Sí.

 

PAULA: Sí, no Ely. Al medio. Tenés que tenerlo siempre en intermedio, porque si lo ponés en mínimo, se apaga.

 

ELY: (Repite por lo bajo) Se apaga…

 

PAULA: Bien. Entonces, en veinte lo bajas.

 

Ely asiente en todo, pero hace lo mínimo indispensable. Sus movimientos son pocos. Y su mirada está entre atenta y ausente.

 

PAULA: Bien, en la olla está el agua hirviendo. (Mira) Sí, ya está hirviendo. (Se quema y se le cae la tapa al piso) ¡Ay! La puta madre.

 

Ely la mira atenta, no reacciona.

 

PAULA: Pasame un hielo Ely, ahí atrás tuyo están la heladera y el freezer. De paso (se chupa el dedo) te aviso que ya pusimos algunas bebidas ahí y también está la torta.

 

Ely sale hacia la heladera. Paula habla más alto.

 

PAULA: Tené cuidado con la torta y no le apoyes nada encima, porque si la tocás el dibujito se corre. Bah, la tinta del dibujito se corre. Es esa masa que la estirás y le ponés el colorante. Y si se mancha no se va a entender que son estos personajes de… Fortnite… que aparte me costaron una fortuna...

 

Entra Ely inmutable, con unos hielos en la mano y se los da.

 

PAULA: Ponelos en un repasador. Tenés ahí dos o tres. Tres tenés en la mesada… fíjate que son nuestros y cuando nos vayamos nos los tenemos que llevar. No quiero perder más repasadores, Ely. Y tampoco los tuppers. Te decía lo de la torta, listo.

 

Ely le da los hielos en el repasador.

 

PAULA: ¿Viste la torta?

 

ELY: No. Abrí el freezer. La heladera no…

 

PAULA: Bueno, después entrá y fíjate bien dónde está y no le apoyes, ni dejes que nadie le apoye nada encima. Ya te expliqué.

 

ELY: Sí, sí.

 

PAULA: ¿Tenés idea dónde…? ¿Vos viste a…?

 

ELY: ¿Qué cosa?

 

PAULA: Nada. En el agua… (Se mira el dedo) La puta madre, se me va a hacer una ampolla. Tenés que poner los panchos. Son las 5. A las 5.45 los chicos comen. Igual, el animador me va a avisar 10 minutos antes. Y yo te vengo a avisar a vos. Pero entonces vos calculá que para las 5.30, 5.35, tiramos los panchos. Tenés que tener antes los panes cortados al medio. En la bandeja. Vos sacás los panchos, los ponés, sacás, los ponés, sacás, los ponés. Etc. Ketchup, mostaza y mayonesa, lo busco antes y lo llevamos a la mesa. Al mismo tiempo tenés que meter la pizzetas. Cuando salen los panchos, salen las...

 

Ely no responde.

 

PAULA: Pizzetas Ely. Eso directamente lo ponemos en un plato y lo llevamos. Tenemos diez minutos y el cumpleaños sigue. Así que vos estás tranquila, pero en ese momento a todo trapo, bien expeditiva. ¿Está claro?

 

ELY: Sí

 

PAULA: Bien perfecto. Después, lo dulce es más fácil. Metemos todas las boludeces en los potecitos y entramos con la torta. Eso no me preocupa. Pero lo salado sí, porque los chicos vienen del colegio muertos de hambre y no quiero tener quejas de las madres.

 

Entra un mensaje de celular.

 

PAULA: Ahí llegaron mis viejos. Puntual, increíble. Los busco. No toques nada de lo del salón que el de la animación dejó todo listo. Hay un par de cosas escondidas. No sé… ¿Vos lo viste?

 

Paula acomoda una silla cerca del ventanal.

 

ELY: Eh…

 

PAULA: Cuando entraste. ¿Viste al de la animación? Uno viene ahora con los chicos y el otro se quedó acá preparando el salón.

 

ELY: Eh… sí… no

 

PAULA: (Nerviosa) Es el mismo chico que… también viene a… no importa.

 

Paula va a irse, pero vuelve.

 

PAULA: Ah, me olvidaba. (Agarra algo de una bolsa) Tomá. Ponete esto. Y arréglate un poco que más tarde viene la familia, algunos padres y no quiero que te vean así. (Le mira las ojotas) ¿Trajiste zapatillas?

 

ELY: No.

 

PAULA: Ay Ely, ¿Cómo no vas a traerte un calzado?

 

ELY: Es que como estoy en la cocina, hace calor…

 

PAULA: Pero no lo puedo creer. Es un calzado. Bueno, ponete el delantal, no importa. Voy a abrir.

 

Paula sale. Ely mira la bolsa tímidamente. Se acerca a la puerta vaivén y espía. Luego vuelve y abre el uniforme, muy almidonado. Se le cae una cofia. Comienza a vestirse. No le queda bien. Es demasiado grande. Se pone la cofia, le queda torcida. Está incómoda. Va a salir pero entra a toda velocidad Paula con varias bolsas en sus manos. Habla a los gritos.

 

PAULA: Te había puesto la silla acá porque pensé que ibas a querer estar acá al principio. Pero no hay problema Pa, la llevamos. (A Ely) Tomá, poné en la heladera. Hay cosas para servir también. Preparalo en unos platitos.

 

Paula agarra una silla y vuelve a salir, pero antes se frena.

 

PAULA: Tenés torcida la cofia. Enderezátela. ¿Podés creer que mi mamá ni siquiera bajó del auto?

 

Paula Sale.

 

PAULA: (Desde afuera) A ver… Tomá Papi. Sentate ahí.

 

EMILIO: (Desde afuera) ¿A dónde?

 

PAULA: (Desde afuera) Acá Pa. Esto es una silla, dale.

 

Paula Entra.

 

PAULA: Llegó Maxi con los chicos, Ely. ¿Apareció el de la animación?

 

ELY: No

 

PAULA: ¿Pero cómo puede ser? (Reniega) Sacame las bebidas. Administralas porque hay poquísimas, Maxi compró la mitad de lo que le dije. Pasame unos vasitos. Ofrécele algo de tomar a mi papá… ¿Podés creer que mi mamá no bajó?

 

Ely asiente.

 

EMILIO: (Desde afuera) ¿Dónde está tu mamá?

 

Paula mira a Ely. No sabe qué decir.

 

PAULA: En un rato viene Pa, tenía unos pacientes. (Sale) Vos sentate acá.

 

Ely no sabe qué servir. Se asoma hacia el salón.

 

ELY: Don Emilio… ¡Don Emilio! ¿Querés agua o vino?

 

EMILIO: (Desde afuera) ¿Qué? No te escucho…

 

Ely ve algo afuera y se preocupa.

 

ELY: No, no te pares Don Emilio. No te pares. (Ely se asusta. Grita) ¡Quedate ahí Don Emilio! Sentate. Yo ahora te llevo. (Ely se relaja) Eso, quédate… eso…

 

Ely se serena. Busca vino. Se arrepiente. Busca agua. Un ruido la precipita. Desde el baño entra LUCHO. Un joven de unos 30 años, informal y algo “hippie”. Tiene onda, es canchero y encantador. Entra abrochándose el pantalón. Ely se inquieta. Él está por demás relajado.

 

LUCHO: Ely… ya sé. Torta, pizzetas, horno, panchos.

 

Ely lo mira sin moverse.

 

LUCHO: 5.45, yo te aviso.

 

ELY: Te… Lo… estaba buscando la Sra.

 

LUCHO: Ya sé Ely, estaba en el baño. No iba a gritarle desde el baño. Llegaron los chicos. Ahí arranco. Igual con este sistema (Muestra el celular agitándolo) ¿Viste? Cumpleaños interactivo. Se maneja todo por acá.

 

Lucho agarra una pizzeta de la bandeja impunemente y se la lleva a la boca. Ely intenta frenarlo pero no llega a tiempo. Él se la come gozoso.

 

LUCHO: Me… ¿Agua?

 

Ely señala, Lucho agarra una botella y toma del pico. Se escucha el sonido de una horda de niños entrando a toda velocidad. Este sonido permanecerá como un colchón durante toda la obra. Lucho le hace un gesto a Ely y se dispone a salir con la botella. Ella le alcanza un vasito de plástico. Entra Paula. Se cruzan incómodamente en la puerta.

 

PAULA: Ah. Te estaba buscando. ¿Dónde estabas?

 

LUCHO: (Sonriente, calmo) Preparándome. ¿Estás bien?

 

Paula asiente. Lucho le guiña el ojo a Ely, luego se queda mirando a Paula exhaustivamente.  Es atractiva, aunque ella no lo registre.

 

PAULA: Bueno, ya están los chicos.

 

LUCHO: Sí, sí. ¡Voy! Igual ya está todo preparado. Ahora tienen que jugar ellos.

 

PAULA: (Dudosa) Pero vos los vas guiando…

 

LUCHO: Un poco sí.

 

PAULA: Mirá que algunos son pibes bravos…

 

LUCHO: Tranqui, me dijiste.

 

Lucho sale. Paula mira a Ely con un gesto cómplice, luego vuelve a su anterior actitud.

 

PAULA: ¿Las bebidas?

 

Ely tiene otro tiempo. Va más despacio de lo que Paula desearía.

 

ELY: (Señala) Ahí.

 

PAULA: Ely, te dije que lleves bebidas y vasitos. ¿Le diste a mi papá? ¿A dónde está mi papá?

 

ELY: En el salón. En la silla.

 

Ely se apura. Le pasa las bebidas a Paula.

 

PAULA: (Se alarma) ¿Me estás cargando? ¡No está ahí!

 

Entra Lucho, Paula se calla.

 

LUCHO: Bebidas, jefa.

 

Paula fastidiada le pasa varias botellas, unos vasos e intenta sonreír. Lucho se va.

 

PAULA: Ely, ¿Le llevaste algo de tomar a mi papá o no?

 

ELY: No

 

Paula espera algo más. Ely no responde.

 

PAULA: Ely me estoy poniendo nerviosa. Tengo 30 pibes afuera muertos de hambre. Es el cumpleaños de Dante. Mi papá estaba sentado a un metro de esta puerta y ahora no está. ¿Me podés explicar qué pasó?

 

ELY: No llegué a servirle nada porque apareció el chico… el chico de la animación y me…

 

PAULA: Ely me extraña. No podés dejar de mirar a mi papá. Sabés que se inquieta. Te quedás charlando con el pibe de la animación. Me extraña Ely…

 

ELY: No me quedé charlando, sólo que…

 

Paula no la escucha y sale. Ely ordena las cosas. Se asoma Lucho.

 

LUCHO: Más bebidas. Están con sed.

 

Ely le alcanza otras dos botellas.

 

ELY: Salió la señora.

 

LUCHO: Ya sé. Pasame otra pizzeta.

 

ELY: (Niega) Son para los chicos, están justas.

 

Lucho ríe. Va a insistir pero aparece MAXI, tiene unos 45 años, es elegante, sobrio y distante. Se saludan formalmente.

 

MAXI: ¿Intenso?

 

LUCHO: ¿Cómo?

 

MAXI: ¿Los chicos? ¿Intensos?

 

LUCHO: ¡No, con este sistema interactivo se entretienen mucho! ¿Viste? Yo laburo mucho en la previa, armo todo, pero después… funciona medio sólo. (le muestra el celular) Activo todo desde acá. Es un juego de ingenio que…

 

MAXI: Me contó algo Paula, sí.

 

Lucho calla. Maxi le sostiene la mirada soberbio. Lucho entiende.

 

LUCHO: Sigo.

 

MAXI: Y sí. ¡Cuidamelo a Dante, que se luzca! ¡Que gane todo!

 

LUCHO: No, no es de ganar… Todos ganan, no gana uno sólo.

 

MAXI: Ya sé, pero está ilusionado. Dante es muy competitivo… (guiña el ojo) Dale el gusto, es el cumpleaños flaquito.

 

Lucho va a seguir explicando pero pierde el sentido, asiente y se va. Maxi entra. Camina como dueño y señor, pero no toca nada.

 

MAXI: ¿Dónde puso Paula las bebidas para los adultos?

 

Ely lo mira y no responde.

 

MAXI: Ely. ¿Me das el vino que compré por favor?

 

Ely le pasa una botella de vino. Maxi la observa. Paula llama desde afuera.

 

PAULA: ¡Max!

 

MAXI: Hace bastante que no te veía. Te queda lindo el delantal.

 

ELY: (Sin mirarlo) Gracias señor.

 

Maxi, al salir, pasa por al lado de Ely y con total naturalidad le da una nalgada.

 

MAXI: (Mostrando la botella) Gracias

 

Maxi sale. Ely no lo mira y vuelve a cocinar. Escucha una discusión que viene desde el salón.

 

PAULA: ¡Pero dame una mano! No desaparezcas. ¡No sé qué hacer, sabés que es difícil la situación!

 

EMILIO: ¡Ay, ay, no vayan tan rápido!

 

MAXI: Estaba en la cocina buscando bebidas, ¿De qué hablas Paula?

 

Maxi y Paula entran. Traen entre ambos a EMILIO, que está llegando a sus 70 años. Está desmejorado pero podemos inferir que ha sido un hombre bello. Le cuesta moverse. Viste prolijo pero tiene unos zapatos muy usados y gastados. También una gorra de lana. Está bastante más abrigado que el resto. No quiere caminar pero entre Paula y Maxi lo van como empujando amablemente. Lo agarra cada uno de un brazo. Emilio intenta quedarse quieto a cada paso.

 

PAULA: (Muy paciente) Avanzá Papi, por favor. No pasa nada.

 

EMILIO: ¿Pero cómo no? Paren un poco, más despacio por favor.

 

MAXI: Vamos bien Emilio. Estamos bien.

 

EMILIO: No, estamos mal. Me están lastimando. ¡Ah!

 

PAULA: Pa, da un pasito más. Eso, no pasa nada. Tranquilo que ya llegamos.

 

MAXI: ¡Vamos Emilio! ¿No eras un campeón vos?

 

PAULA: No hagas chistes, se asustó mi papá.

 

MAXI: ¿Qué chistes? Estoy ayudando.

 

PAULA: No puedo creer que mi mamá no haya bajado. Viene, lo deja acá, ¿Es necesario que se vaya hoy? (Nadie responde) Andá a traer la silla que está en el salón, Ely.

 

Ely va a salir.

 

PAULA: ¡No! Pará. No salgas así. Vení a sostener a mi papá que voy yo.

 

Ely agarra a Emilio. Paula sale apurada. Maxi y Ely siguen con la tarea.

 

EMILIO: ¡Me estás lastimando Paula! ¿Podés agarrarme más despacio?

 

ELY: No soy Paula, soy…

 

EMILIO: (Levanta la voz) ¡Ana vení!

 

MAXI: ¡Ey, tranquilo! No es Paula, es Ely. (A Ely) Agarralo más despacio. Vení para acá Emilio, caminá un poquito.

 

EMILIO: (Lo registra por primera vez) ¡Pero soltame vos! ya te dije que no me… No entiendo porque me están... Primero llegaron todos esos muchachos corriendo. Que me… me… iban a… ¿Quiénes son esos Paula?

 

MAXI: Los amiguitos de Dante.

 

EMILIO: ¿Dónde está Ana?

 

Paula vuelve a entrar.

 

PAULA: Perdón, me atraparon justo los chicos para una cosa. Andá Maxi por favor que el de la animación te está buscando para hacer una actividad. Aparte creo que llegaba más gente… no sé si será tu primo que trae a…

 

Paula instala la silla y agarra a Emilio del brazo relevando a Maxi.

 

MAXI: Somos un desastre, Paula. Se nota que no están mis viejos para darnos una mano.

 

PAULA: Y si deciden irse de viaje justo para el cumpleaños de Dante.

 

MAXI: Para el festejo. Para el cumple estuvieron. No pusimos nada para tomar… para los padres.

 

PAULA: Ya no vienen los padres. Crecen los chicos, Maxi. Igual compraste pocas bebidas. (Agarrando a Emilio) Vení pa. Sentate acá…

 

Ely y Paula intentan que Emilio se siente, pero éste no quiere hacer el movimiento hacia atrás, se asusta.

 

EMILIO: ¡No, no, que me caigo!

 

PAULA: No Pa, no te caés.

 

MAXI: Te espero en el salón.

 

PAULA: Resuelvo esto y voy.

 

Maxi se va. Paula y Ely vuelven a hacer el intento de sentar a Emilio. Empujan hacia atrás. l se niega. El movimiento se transforma en una lucha.

 

PAULA: Papá, doblá las rodillas por favor. Hay una silla atrás que te sostiene.

 

EMILIO: Ay, ay, ay, me caigo. (Él grita pero ellas no se frenan) ¡Me caigooooo!

 

El grito de la “o” dura hasta que Emilio logra apoyar la cola en la silla y se silencia. Automáticamente.

 

EMILIO: ¿Me querés matar? Primero esos chicos. Ahora ustedes me… quieren tirar.

 

PAULA: Listo, ya está. ¿Viste que no te caías?

 

EMILIO: (Desconfía) No sé.

 

PAULA: ¿Cómo no sé, pa? No te caías. Había una silla.

 

EMILIO: No sé…

 

PAULA: (Ríe) Papá…

 

EMILIO: (Desconfía) Y esos chicos que me corrieron…

 

PAULA: No te corrieron a vos, papá. Estaban entrando al cumpleaños. Corren, pero no te corrieron. Ahora acá vas a estar mejor. Allá hay mucho lío.

Yo ya vengo. Vos comé algo. ¿Si? Entre lo poco que me dijo mamá, me contó que hoy no quisiste comer nada.

 

Emilio la mira y se serena. Cambia su expresión.

 

EMILIO: Bueno. ¿A dónde está tu mamá?

 

PAULA: Ahora viene. Tranquilo.

 

EMILIO: Bueno.

 

PAULA: Te quiero mucho.

 

EMILIO: Yo también.

 

Paula le da un beso. Él la abraza. En un instante, el amor es profundo. Ella se quiere separar pero él la abraza más fuerte.

 

PAULA: Bueno ahí vengo pa. (Tironea para salirse) Pa. (Emilio no la suelta) Papi, por favor.

 

Emilio la suelta. Paula queda emocionada.

 

PAULA: Dale algo de comer Ely.

 

Paula se va. Emilio mira hacia el ventanal. Ely le lleva una pizzeta.

 

ELY: Tomá Don Emilio, comé.

 

EMILIO: Gracias

 

Emilio agarra la pizzeta pero no la come. En cambio observa a Ely.

 

ELY: Soy Ely, lo que pasa es que estoy medio disfrazada.

 

Emilio se ríe. Tal vez la reconoce, tal vez no. Ni él lo sabe.

 

EMILIO: Que lío, ¿no? Los chicos... que gritan y gritan.

 

ELY: (Asiente) Bueno, pero acá vas a estar bien. Comé.

 

Ely se dispone a preparar las pizzetas. Nunca vemos muy bien lo que hace.

 

EMILIO: ¿Le diste ya de comer a las palomas?

 

ELY: (No entiende) ¿Cómo?

 

EMILIO: Si le diste de comer. (Señala por el ventanal, sonríe) Quieren comida. Ya me parecía que no se habían ido.

 

Ely mira por el ventanal y entiende.

 

ELY: No, Don Emilio. Estas no son tus palomas. No estamos en tu casa.

 

EMILIO: ¿Ah no?

 

ELY: No

 

EMILIO: Ah, pensé que sí. Que habían vuelto a buscarme. (Se entristece) ¿Seguro que no son mis palomas?

 

ELY: Sí.

 

EMILIO: (Desconfía) No sé. (Nostálgico) ¿Y por qué se fueron...? (Se alegra) Si yo todas las mañanas me levanto y cuando me hago el mate… apenas pongo la pava… ya… tf tf tf tf (Hace guturalmente el sonido de aleteo) bajan y bajan… ya saben dónde tienen que ir para que les den de comer.

 

ELY: Les den de comer (Ely repite como si ya supiera el final)

 

EMILIO: Ven los cartelitos que les pongo y van, porque ellas saben...

 

ELY: Ellas saben leer. (Repite también)

 

EMILIO: …Leer. Sí, y a la tarde salgo y tf tf tf tf (Repite el sonido gutural) Como locas, ¡locas! Vienen a buscarme. (Ríe al borde de las lágrimas) Ahora hace bastante que no bajan. No sé si es el frío…

 

Ely se seca la transpiración, se mira las ojotas.

 

ELY: El frío será Don Emilio. Comé.

 

EMILIO: No, no. No quiero.

 

Emilio le devuelve la comida. Observa el ventanal. Se entusiasma de nuevo. Igual que antes.

 

EMILIO: ¡Mirá Ely, volvieron! ¿Le diste vos de comer a las palomas?

 

Emilio se va a parar. Ely se da cuenta, deja todo lo que está haciendo y va a frenarlo. No llega a tiempo. Emilio empieza a caminar hacia el ventanal. Ely corre a buscarlo y lo agarra. Entra Paula con vasos sucios en la mano.

 

PAULA: Bueno, allá todo marcha. ¿Cómo…?

 

Ve la situación, se alarma.

 

PAULA: ¿Otra vez Ely? Te dije que lo mires 30 segundos. ¿Papi por qué te paraste? ¡Ay!

 

Paula se agarra el cuello, dolorida.

 

ELY: ¿Está bien señora?

 

PAULA: Sí. No. Me duele. Me parece que me quedé dura.

 

EMILIO: ¿Dónde está tu mamá que le quiero contar?

 

PAULA: Ya viene, Papi, sentate por favor.

 

Ely y Paula vuelven a luchar para sentar a Emilio.

 

EMILIO: Dejame Paula. Volvieron las palomas.

 

PAULA: ¿Cómo?

 

EMILIO: Volvieron las palomas. (A Ely) Contale.

 

ELY: (Señala con la cabeza) Unas palomas hay ahí.

 

PAULA: Bueno sentate, por favor te lo pido. Ya va a llegar mamá y no quiero que…

 

EMILIO: (Nuevamente al borde de las lágrimas) ¿Vos sabés como extrañaba yo a las palomas?

 

PAULA: Sí, Pa…

 

Paula insiste contra la resistencia de Emilio. Nuevamente le molesta el cuello.

 

EMILIO: ¿Qué te pasa? ¿Te sentís mal? Sentate que te hago unos masajes.

 

PAULA: (Perdiendo la paciencia) No, no. Yo no me quiero sentar.

 

EMILIO: Sentate Pauli. ¿Vos sabés cómo curo yo con la “digito puntura”? ¿Te hice alguna vez? (A Ely) Contale.

 

Ely asiente.

 

ELY: (Como repitiendo un discurso) El señor hace “digito puntura”, o “Shiatsu” que es un masaje que…

 

Paula la mira a Ely hasta hacerla callar.

 

PAULA: Sí, ya sé. Gracias. Papá vos te tenés que sentar. Acá, o vamos al cumpleaños. No tengo tiempo para masajes ahora. Pero te pido por favor que hoy me colabores un poquito.

 

Entran MAXI y LUCHO. Paula detiene su acción incómoda.

 

LUCHO: Metámosle. Vos metele que tenés que salir cuando se cumpla el tiempo. (Mira el celular) Vos Paula tenés un rato más, yo te aviso.

 

Paula asiente, intenta ocultar la dificultad que tiene con su padre y sonríe. Maxi va a tratar de ponerse un traje de realidad virtual que tiene algunos cables y sensores tecnológicos. No sabe cómo pero disimula.

 

LUCHO: ¡Metele que nos suena la alarma y tenemos que salir! ¿Te explico?

 

MAXI: No gracias flaco, yo ya sé.

 

LUCHO: Claro capo.

 

MAXI: ¿Capo?

 

PAULA: Le va a encantar a Dante jugar con vos a esto.

 

MAXI: Por eso lo hago.

 

LUCHO: La idea es que los padres y las madres participen del cumple… mientras se pueda.

 

MAXI: Sí…

 

LUCHO: Vos vas a ser un personaje. Vas a ver todo por acá (Señala el casco)

 

MAXI: Me podía dar una idea.

 

LUCHO: Acá tenés: pantalón, este chaleco… los guantes. Después yo te lo abrocho… con ritmo igual (Ríe solo) ¡ATR!

 

Maxi recibe los elementos, se le enredan, es torpe. Intenta ponerse las cosas pero no le entran o se engancha, se complica más de lo debido.

 

PAULA: ¿Todo bien por allá? ¿Ya vamos con la comida?

 

LUCHO: No, no, tranquila. Todo controlado. Falta. Yo aviso 10 minutos antes.

 

Maxi sigue lidiando con el traje.

 

PAULA: Maxi. ¿Me podés ayudar a que mi papá se siente, dos minutos, que tengo una contractura?

 

EMILIO: No. Que no se acerque ese...

 

PAULA: Papá…

 

MAXI: Estoy un poquito complicado ahora.

 

LUCHO: (Sonríe) ¿No quiere sentarse?

 

PAULA: (Se avergüenza) No

 

MAXI: (Complicado) Dejá flaco, yo ahora voy… nunca quiere… Es difícil, yo lo resuelvo.

 

LUCHO: ¿Cómo no va a querer? (A Emilio) ¿Te ayudo?

 

MAXI: (Mira extrañado) Ahí voy yo….

 

Maxi intenta el equilibrio en una pierna. Trastabilla.

 

LUCHO: ¿Te ayudo a vos?

 

MAXI: Tampoco, gracias.

 

EMILIO: (Mira a las palomas. Ríe) ¡Mirá! ¡Cuántas que son!

 

Lucho descubre lo que Emilio está mirando, éste en un arrebato hace fuerza para ir hacia el ventanal.

 

PAULA: Pará papi, no tironees. ¡Maxi, por favor!

 

Maxi saturado y completamente enredado en el cablerío. Ely disfruta.

 

MAXI: Pero que mierda esto, che. Es imposible.

 

LUCHO: (Ríe) Ahí te doy una mano. (Le guiña el ojo a Paula) Yo creo Emilio que si se sienta acá va a ver mejor las palomas. Porque está mejor el ángulo… de la visión.

 

Lucho agarra una silla, se la acerca y le da unas palmaditas. Explica mediante gestos. Emilio observa.

 

LUCHO: De acá las va a ver perfecto. Venga Emilio. Venga. ¡Uh, mire!, venga que de acá se ve una parejita…

 

EMILIO: (Sonríe) Como Ana y yo.

 

Maxi se da por vencido, tira parte de los elementos al piso.

 

MAXI: Listo flaco, esto no está bien. Está mal diseñado. O no es mi talle.

 

Lucho, divertido, va en ayuda de Maxi. Emilio empieza a acercarse a la silla. Paula lo acompaña sorprendida.

 

LUCHO: Está perfecto. Lo que pasa es que se te enredó esto… (Lo desenreda) Ahí va. Era fácil. Ponete el casco que salimos… (Maxi lo confronta con la mirada) Es que hay que salir…

 

Maxi se pone el casco ofuscado. Notamos que ve otra cosa, porque hace movimientos bruscos. Esquiva algún bicho que vuela, algo en el piso, se sobresalta. Ely se mata de risa en silencio. Emilio se sienta. Paula lo mira a Lucho y le hace un gran gesto de agradecimiento. Lucho le sonríe.

 

LUCHO: (A Emilio) ¿Vio que de ahí se ve perfecto?

 

EMILIO: Perfecto, che.

 

ELY: (Intenta burlarse) Le queda muy lindo el traje señor.

 

MAXI: (Impaciente) ¿Salimos o no salimos?

 

EMILIO: ¡Callate vos!

 

PAULA: Papá, pará por favor.

 

Lucho atento a su celular, les hace una seña de que esperen mientras lo mantiene a Maxi agarrado del brazo.

 

EMILIO: Todo, todo lo que tenía se lo llevó. Todo.

 

MAXI: Deje de delirar, Emilio. ¿Vamos o no, pibe?

 

Lucho modifica la seña a una de atentos y le sacude un poco el brazo a Maxi.

 

PAULA: (Se inquieta) No, papi, nadie se llevó nada.

 

EMILIO: No sé…

 

Paula se agarra el cuello. Lucho la observa. Hace una seña de largada.

 

LUCHO: ¡Salimos!

 

Lucho se lo lleva a Maxi, súper excitado.

 

LUCHO: (Hacia afuera) Bueno. Excelente. ¡Prueba superada!... (Se va perdiendo la voz) Ahora se viene el nuevo desafío, tienen que…

 

Paula rápidamente retoma la conversación.

 

PAULA: Papi, no le hables así a Maxi. Ya te lo expliqué muchas veces. Es algo temporario. Te vamos a devolver todo lo tuyo y más. Es más, hoy mismo…

 

EMILIO: Sí, que se piensa este… que a mí me iba a engañar.

 

PAULA: Es que no es así…

 

EMILIO: (La interrumpe) ¿Dónde está tu mamá? Le quiero avisar que volvieron.

 

PAULA: Ya viene. Está llegando. Yo voy al cumpleaños. Quedate acá, ¿si?

 

Emilio asiente. Paula hace un gesto, siente dolor.

 

EMILIO: ¿Qué te pasa? Vení que te hago unos masajes. Digito puntura.

 

PAULA: No Pa, estoy bien, gracias.

 

EMILIO: Pero vení…

 

Emilio atina a pararse.

 

PAULA: No, no, no, quédate. Quédate que yo me acerco. Ely, fíjate si está todo bien.

 

Ely se asoma por la puerta, Paula se agacha. Emilio le agarra el cuello y le hace unos masajes. Paula intenta no quejarse. Ely ve algo y se ríe.

 

PAULA: ¿Qué pasa Ely, qué están haciendo? Contanos…

 

ELY: El señor… se mueve… los chicos como que lo persiguen, le disparan.

 

EMILIO: (Interrumpe) Me gusta Pauli ese chico para vos.

 

PAULA: ¿Qué?

 

EMILIO: Ese chico que hace los juegos….

 

PAULA: Papá, ¿Qué decís?

 

EMILIO: Y… ya es hora….

 

PAULA: ¡Yo estoy casada!

 

EMILIO: ¿Ah, si?

 

PAULA: ¡Sí!

 

EMILIO: No sé…

 

ELY: (Pícara) Es muy jovencito, Don Emilio.

 

EMILIO: ¡Mejor!

 

PAULA: (Indignada) ¡Ely, Por favor!

 

EMILIO: ¿Te calma?

 

PAULA: (Miente) Un poco. Sí, ya estoy bien. Gracias.

 

EMILIO: Bueno, contale después a tu mamá que te curé.

 

Ely se sobresalta, la puerta se abre y aparece Lucho.

 

PAULA: (Haciendo fuerza para soltarse) Gracias papi, me levanto que tengo que estar en el cumple. (A Lucho) ¿Salgo? ¿Todo bien?

 

LUCHO: De lujo, tranquila. ¿Siguen las palomas ahí Emilio?

 

EMILIO: Siguen. ¡Ahora no se van más de mi casa!

 

LUCHO: (A Paula) ¿Querés “Óleo”?

 

PAULA: ¿Qué? No…

 

LUCHO: “Óleo 31”, para el cuello.

 

PAULA: (Sorprendida) Eh… no… bueno… sí… gracias.

 

LUCHO: Ahí te busco.

 

Lucho sale hacia el baño.

 

ELY: Llegó.

 

PAULA: ¿Quién?

 

ELY: Tu mamá.

 

PAULA: (Se inquieta) ¿De verdad? Ufff… bueno… Vos no te disperses Ely, te lo pido por favor… dura un rato más el cumpleaños. Después hacés lo quieras con mi mamá. Ahora pizzetas, panchos, bebidas y atenta a la hora.

 

Ely asiente, se acomoda el delantal. Paula va a salir pero por la puerta entra Ana. Tiene unos 60 años, aparenta incluso menos. Está elegantemente vestida: anteojos de sol, una túnica, algo excéntrica. Con un celular en la mano en constante actividad.

 

ANA: Qué rara esa animación Paula. ¿De dónde la sacaste? ¡Pobre Maxi!

 

PAULA: (Sarcástica) Hola Mamá, ¿Cómo estás? Yo bien, contenta con el cumple de Dante. Gracias.

 

ANA: No seas irónica, Paula, no hace falta. No vine a pelear y aparte nos saludamos hace un rato en la puerta cuando traje a tu papá.

 

EMILIO: (La descubre) ¡Ana!

 

ANA: (Lo ignora) Hola Ely, ¿Cómo estás querida? ¿Emilio?

 

PAULA: (Se impone) Bien, está perfecto. Comió algo y todo.

 

ANA: (Ignora a Paula) ¿Qué le diste Ely?

 

ELY: Una pizze…

 

PAULA: Pizzetas mamá. ¿Querés algo vos?

 

ANA: No gracias, en un rato.

 

ELY: Igual no quiso comer…

 

PAULA: Ah, ¿no?

 

ANA: Por eso. (Cambia de tema) Ely, me gustaría que en cuanto puedas armemos la lista de tareas que tenés que hacer el martes, que no va a venir Marcela…

 

ELY: Sí, señora…

 

PAULA: (Interrumpe) ¿Qué?

 

ANA: Mi secretaria no viene y Ely la tiene que reemplazar.

 

Emilio intenta pararse, Paula lo ve y se le acerca. Lo agarra para retenerlo.

 

PAULA: Ya sé quién es Marcela. Pero no. Ahora no. Perdóname. ¿Podés arreglar las cosas con Ely en otro momento que ahora está todos los días con vos en tu casa? Quedate acá papá. (Con intención) Ya se acerca mamá.

 

Ana la mira desafiante. Hace una pausa, acepta. Pero por detrás le marca a Ely lo opuesto.

 

ANA: Como necesites hija. (Se acerca a Emilio) Hola querido, ¿Cómo estás?

 

Ana le da un beso frío en la frente, Emilio se emociona.

 

EMILIO: ¡Ana!

 

Emilio atina a abrazar a Ana pero ésta se corre y lo evita. Aparece Lucho sigilosamente. Tiene el óleo en una mano y una guitarra en la otra. Paula y Ana hablan con cierto código.

 

PAULA: ¿Podrían haberse dado un baño para hoy, no?

 

ANA: ¿Disculpame?

 

PAULA: ¿Hace cuánto que no… (Señala a Emilio) hay baño?

 

ANA: No quiere.

 

PAULA: ¿No quiere?

 

ANA: ¿Y por qué no venís a casa a bañarlo vos? Es tu padre.

 

PAULA: Avisame, pedímelo… Aparte para eso acordamos que Ely se iba a trabajar a tu casa… Vos Ely, no entiendo ¿Cómo no lo preparás bien para hoy?

 

ELY: Es que la Sra. Ana me dijo…

 

ANA: (Interrumpe) Tsh… Ely. La Sra. nada. Son muchas cosas de qué ocuparse como para que me estés señalando con el dedo.

 

Lucho rasga adrede la guitarra para interrumpir.

 

LUCHO: Bueno… está afinada por suerte… voy para el cumple… (Le da un beso a Ana) Que tal, Ana, ¿Cómo anda?

 

ANA: Muy bien. (A Paula, no entiende) ¿Vino a trabajar acá con Emilio?

 

PAULA: No mamá, te dije que él era el que hacía la animación.

 

ANA: ¿Animación? No, no me dijiste

 

PAULA: Sí, mamá

 

LUCHO: (Ríe) Bueno, no importa. Hago esto también Ana, vamos juntando por todos lados. No está fácil, así que hay que ir sumando.

 

Ana sonríe de compromiso. Lucho le pone el óleo a Paula entre sus manos sin que otros lo vean.

 

LUCHO: ¿Querés acompañarme allá que te necesito…? Un rato con los chicos… aparte vamos a cantar una canción, a bailar. ¿Podés sumarte, no?

 

Paula va a responder pero su madre se interpone.

 

ANA: Mirá, no sé cuánto la conocés vos....

 

PAULA: (Incómoda) Nada me conoce…

 

ANA: (La ignora) …Pero a mí me parece perfecto que le insistas, a ver si se relaja un poco. Seguro que a vos te escucha más que a mí.

 

PAULA: No, increíble. Sos increíble mamá.

 

LUCHO: (Ríe intentando distender) Bueno, dale, vení. Tu papá está bien acompañado ahora.

 

Lucho atina a agarrarle la mano a Paula para llevarla. Ella se zafa.

 

PAULA: Voy pero no canto. No soy buena. (A Ana) ¿Venís después?

 

ANA: En un rato, me quiero quedar un poco con tu papá primero. (Por lo bajo) Me trajeron lo mío, ¿no?

 

PAULA: Sí

 

Salen. Ana se sienta. Esparce sobre la mesa invasivamente sus pertenencias: apuntes, un cuaderno, agenda.

 

ANA: Lo que vi de la animación me pareció rarísima. Tanto despliegue… ¿Paula estaba contenta?

 

Ely duda.

 

ANA: ¿Con Maxi? ¿Los viste bien?

 

Ely asiente dudosa.

 

ANA: Bueno, que sea lo que tenga que ser. (Cambia de tema) ¿Tenés algo para anotar?

 

Ely permanece inmóvil.

 

ANA: No, no tenés. (Busca) Tomá. Escribí.

 

ELY: Pero las pizzetas…

 

ANA: Es un segundo, después yo te ayudo. Sino me voy a olvidar.

 

Ana agarra el celular y busca absorta algo mientras le da las cosas a Ely.

 

EMILIO: Volvieron Ana, ¿viste? Vení, mirá.

 

ANA: ¿Quiénes Emilio, qué decís?

 

EMILIO: Las palomas.

 

ANA: (No entiende, mira a Ely) ¿Cómo?

 

Ana no le presta mucha atención. En cambio escucha algo en el celular y lo descarta. Sigue buscando.

 

ANA: No, no es ese…

 

EMILIO: (Al borde de la emoción) ¡Sí, volvieron! Estoy contento…

 

ANA: (Sigue absorta) Emilio, por favor, no escucho nada (A Ely) ¿Volvieron, qué?

 

Ely niega. Ana sigue con su teléfono. Entonces escucha algo y corta de golpe.

 

ANA: Acá está. Pensé que se me había perdido. (Prepara el celular para que Ely escuche) Te lo pongo Ely, vos andá tomando nota. Apuremos porque que si entra Paula… ya sabés como es ella.

 

Ely asiente. Ana con dificultad pone play en el celular y le hace una seña exigente a Ely para que anote. El celular no hace nada. Ana es bastante torpe con la tecnología. Vuelve a intentarlo. El audio comienza.

 

MARCELA (EN OFF): Bueno Ani, te paso las indicaciones para Ely entonces como me pediste…

 

El audio va a correr. Ana, Ely y Emilio hablan sobre el mismo.

 

MARCELA: …A la mañana, tiene que llegar más temprano: 6.30. 6.45 porque a las 7.30 ya llega Augusto que se atiende solo.

 

ANA:  Solo, es una individual.

 

MARCELA: …Así que tiene que prepararle una manta para él, todos los elementos, el equipo de música listo.

 

Ely anota. Ana chequea.

 

ELY: Yo no sé el equipo cómo…

 

ANA: Shh, después vemos. Escuchá que sigue.

 

MARCELA: Yo dejo el CD puesto, pero tiene que encenderlo…

 

ANA: Encenderlo.

 

MARCELA: Le dejo las instrucciones anotadas a Ely, igual no es complicado….

 

ANA: No es complicado, ella te lo deja.

 

MARCELA: …A las 9 llega Mirta, así que de nuevo, tiene que limpiar sala y preparar todo para otra individual…

 

EMILIO: (Interrumpe) ¿Viste Ana que volvieron? Mirá. Mirá.

 

ANA: (Por lo bajo y muy tajante) Silencio un segundo Emilio, te lo pido por favor. No se escucha y no sé cómo se pone en pausa esto…

 

Emilio hace caso omiso y calla. Ana se levanta y se aleja con Ely para escuchar mejor. Dejan de ver a Emilio. El audio sigue corriendo.

 

MARCELA (OFF): …A las 10.30 tenemos el grupo de mujeres. Son cinco. Las va haciendo pasar y cuando estén todas te avisa a vos Ana, para que entres.

 

Ely Anota.

 

ANA: Eso no, olvídate.

 

Ely tacha. Ana le hace señas confusas. Ely no entiende. Ana se fastidia. Mientras Emilio se levanta con dificultad y empieza a caminar. Ely lo ve.

 

ELY: El señor…!

 

ANA: Atendeme acá un segundo Ely, no puedo ocuparme solamente de Emilio.

 

Ely quiere insistir pero Ana se pone firme y la frena. Habla en voz baja, como si la escucharan.

 

MARCELA (OFF): …a las 12 tenés libre pero te tiene que ayudar para hacer las valijas del viaje... a las 14 viene tu sobrina, Micaela. Ella es sin cargo.

 

ANA: A la familia no se le cobra.

 

MARCELA (OFF):  Pero al resto le tiene que cobrar, a todas las individuales. Firmar y entregar los recibos.

 

ELY: (A Ana) ¿Yo cobro?

 

ANA la silencia y asiente.

 

ELY: No nos escuchan señora, igual.

 

Ana la ignora.

 

MARCELA (OFF): (Sigue) Las grupales no porque se pagan a fin de mes. Pero las individuales se pagan en el momento. 15 tenés la alemana, Astrid. 17 horas, tenés libre y tenés turno en la peluquería, para hacerte las manos…

 

ANA: Me parece no voy a ir ese día. Anotá que hay que cancelar el turno.

 

Ellas ya no le prestan atención al audio. Están confundidas tratando de anotar en el papel. ANA también le pide a Ely algo de tomar. Esta se lo trae. Ana aprovecha y le ajusta a Ely mejor el delantal. Mientras Emilio sigue caminando. Se asoma a la puerta vaivén y sale hacia el cumpleaños.

 

MARCELA: …Después bueno, hablamos de limpiar la sala… y de que le recuerdes que se arregle un poco y se ponga ropa más o menos…

 

Ana corta abruptamente el audio.

 

ANA: Bueno, ya está esto. Tenés que revisar bien los rincones… El otro día el piso estaba… me daba vergüenza que la gente lo vea. (Ely la mira) Anotátelo eso también por favor. ¿Entendiste?

 

Ely no responde.

 

ANA: No entendiste. Yo le digo a Marcela que te llame y te explique todo de nuevo. Yo el martes no me puedo estar ocupando de decirte lo que tenés que hacer.

 

Ana agarra el celular en su impulso y graba un audio.

 

ANA: Marce. Escuchame querida. ¿Te puedo pedir que la llames a Ely y le expliques de nuevo todo? (le hace una seña a Ely) Te digo su celular….

 

Ana le acerca el celular a la boca de Ely. Esta tarda en reaccionar.

 

ELY: (Se asombra) ¿El mío?

 

ANA: Sí, claro.

 

ELY: 15 43 73

 

Ana le hace una seña para que levante la voz. Ely levanta.

 

ELY: 25 80

 

Ana sigue grabando. Ely busca a Emilio con la mirada. No lo encuentra.

 

ANA: Perdoname pero es mucha cosa y la verdad, es que es lo menos que podés hacer para cubrirme por tu falta. Tenemos que agradecer las dos. Vos y yo que mi hija haya sido tan generosa y me haya cedido a Ely para que trabaje conmigo…

 

Entra Paula como loca. Ve que la madre está con el teléfono y Ely asistiéndola. Ana deja de grabar.

 

PAULA: No entiendo cómo te cuesta tanto venir y darme una mano. (A Ely) Ely, te pedí por favor que tengas todo listo. Tengo que salir en 10 minutos con el alimento para los 30 pibes y acá estás en babia. No los podemos cagar de hambre.

 

ANA: Hablá bien Paula. Te educamos bien.

 

PAULA:  Parece que no tanto. ¿No podías quedarte con papá? Si no tenés ningún deseo de ver el cumpleaños. ¿No podías por lo menos quedarte acá y cuidarlo a él?

 

ANA: (Asombrada) ¿Se fue…?

 

PAULA: No entiendo realmente qué es lo que te pasa, es el cumpleaños de Dante, necesito una mano. Lo traes acá a papá y lo dejás en la puerta… ¿Para ir a hacer qué cosa?

 

ANA: No tengo que darte explicaciones. Lo busco a tu padre y lo traemos.

 

PAULA: No, ahora ya se sentó ahí. No lo molestemos. ¿De verdad, tan ocupada estás hoy?

 

ANA: Paula, necesitaba dejarlo a tu papá un rato antes porque vos quisiste que viniera Ely acá, que es la que lo cuida.

 

PAULA: ¿Y qué otra cosa más importante tenías que hacer que ayudar a tu hija con el cumpleaños de tu nieto?

 

ANA: ¿Vos quién te pensás que mantiene mi casa, mis empleadas, a tu papá?

 

PAULA: Tu casa y tus 10 empleadas, vos. A mi papá, las dos.

 

ANA: Es mucha cosa, mucho gasto, mucho esfuerzo…

 

PAULA: Mamá, no me mezcles todos los temas. En veinte minutos no atendés ningún paciente. Las dos sabemos qué fuiste a hacer.

 

ANA: Sos muy difícil, Paula. (Hace una pausa) Sería mejor que te ocupes más de tu vida y menos de la mía. Voy a buscar a tu padre.

 

Ana sale. Paula se queda mal. Ely la observa.

 

PAULA: Menos mal que estás vos hoy Ely… lo vamos a lograr. Ojo con el horno que ya falta poco. La re puta madre, me sigue doliendo… ¿Estuviste atenta a la torta?

 

ELY: (Se acuerda, miente) Sí. Voy a verla.

 

Ely sale hacia la heladera. Entra Maxi con el mismo traje, ahora desvencijado. El casco en la mano. Está transpirado y agitado.

 

MAXI: Realmente, una animación más complicada no se te podía ocurrir.

 

Paula levanta la cabeza incrédula. Agotada. Maxi se va sacando el traje.

 

MAXI: Este pibito es un pelotudo importante. No sé de dónde lo sacaste, pero importante… ¿O no?

 

PAULA: (Duda) Para mí es… piola, qué sé yo.

 

MAXI: Dale…

 

PAULA: Sí, me parece piola y la animación está buenísima. Es lo que les gusta a los chicos ahora.

 

MAXI: Te voy a decir algo: no fue una buena decisión que venga tu papá. ¿Cuántas veces va a hacer su… gracia?

 

PAULA: No sé.

 

MAXI: Me parece que tenés que empezar a aceptar que ya no está para estas cosas.

 

PAULA: Por eso, Maxi. No sé cuántos cumpleaños más le quedan.

 

MAXI: Qué dramática. Vos te quejás de tu vieja, pero sos igual.

 

PAULA: Dante quería que venga su abuelo. Lo dijo. ¿Te acordás?

 

MAXI: Sí. Tenés razón. (Harto, desesperado) ¿Me podés ayudar a sacarme esta mierda?

 

Paula se ríe. Aparece entre ellos cierta complicidad.

 

MAXI: No te rías boluda. ¡Dame una mano!

 

Paula se levanta y lo va a asistir.

 

PAULA: Mi mamá ya me pidió el dinero. Por favor, dáselo antes de que me lo vuelva a pedir.

 

MAXI: Tranquila con eso. Yo me ocupo. (Hace una pequeña pausa) ¿Por qué no lo traemos a tu papá a la cocina? No me parece bueno que lo vean los chicos así…

 

PAULA: ¿Seguís con eso?

 

MAXI: No está bueno y vos lo sabés. Los chicos se asustan, lo burlan a Dante, él se preocupa…

 

PAULA: (Por lo bajo) Bueno, lo busco.

 

MAXI: Además la otra vez…

 

PAULA: (Terminante) Ahora lo busco.

 

MAXI: Y Ely también. ¿A quién se le ocurrió lo del trajecito, a vos o a tu vieja?

 

Maxi se ríe. Paula ya no.

 

PAULA: Me pareció lo mejor.

 

MAXI: ¿Y las ojotas? (Ríe solo) Por favor, lo que uno tiene que aguantar… Aunque al mono lo vistas de seda…

 

PAULA: No es gracioso.

 

MAXI: Aparte pensé que ya se la habíamos pasado a tu mamá. ¿Ahora volvió a trabajar con nosotros?

 

PAULA: Es por el cumple nada más…

 

Entra Ely. Paula y Maxi se callan. No saben si ha estado escuchando.

 

PAULA: Voy a buscar a mi papá.

 

Paula sale. Ely con desprecio vuelve a la comida.

 

MAXI: Servime algo para tomar Ely, por favor.

 

ELY: (Miente) No puedo ahora señor, estoy apurada con la comida de los chicos.

 

MAXI: Pasame esa botella entonces.

 

ELY: No puedo ahora. Tengo las manos sucias.

 

Maxi se fastidia. A modo casi vengativo se acerca a Ely para agarrar la botella. Pero en el medio de la acción aprovecha para apoyarla. La rodea con sus brazos. Ely se queda inmóvil. Maxi agarra la botella y se ríe socarronamente.

 

MAXI: Late fuerte el corazoncito, ¿eh? No te asustes. Tranquila.

 

Ely queda en silencio, casi temblando. Maxi pica algo, despreocupado.

 

MAXI: Después hablamos bien de lo que pediste del aumento de sueldo, Ely. Me lo comentó Ana. ¿Vos sabés que el sueldo te lo sigo pagando yo, no?

 

Ely lo mira desconcertada. Maxi intenta salir, pero entra Paula con Emilio del brazo. Emilio camina mirando hacia atrás. Ríe con la emoción de siempre.

 

EMILIO: Estaba tan divertido ese chico…

 

PAULA: Viste Pa. Una bomba. Los chicos se matan de risa.

 

EMILIO: ¡Sí, de risa me mato yo con él!

 

PAULA: Dame una mano Max, no puedo más.

 

MAXI: Quiero ir con Dante.

 

PAULA: Un segundo.

 

EMILIO: Despacio Ana.

 

PAULA: Soy Paula.

 

EMILIO: Despacio Paula que quiero ver al chico ese. Que me mata de risa…

 

PAULA: Bueno, pero ahora no se puede.

 

Maxi y Paula intentan el procedimiento habitual de agarrarlo y sentarlo. Emilio se va alejando y a medida que esto ocurre se va entristeciendo.

 

EMILIO: Cómo me gusta ese chico para vos Paula.

 

PAULA: (Perturbada) ¿Qué decís Pa? Ya sabes que estoy casada.

 

EMILIO: ¡Casada pero no castrada!

 

PAULA: Basta papá, estás diciendo pavadas. Hacés sentir mal a Maxi.

 

EMILIO: Ese sátrapa… Mal bicho…

 

MAXI: Ey, ey Emilio. ¿Está nervioso?

 

Emilio se da cuenta que Maxi lo está agarrando de uno de sus brazos.

 

EMILIO: ¿Qué hacés vos acá, guanaco? ¡Soltame! ¡Te voy a dar una piña!

 

Emilio se sacude intensamente. Enojado, intenta avanzar hacia Maxi para golpearlo. Maxi se fastidia, se defiende y en un arrebato, lo arroja fuertemente sobre la silla. Emilio se sacude y gime de dolor. Los tres lo miran absortos.

 

PAULA: ¿Papi estás bien?

 

ELY: ¡Don Emilio!

 

MAXI: ¡Emilio!

 

Emilio se agarra la cabeza desorientado. Grita. Algo le duele.

 

PAULA: ¡Ay Papi, por dios! ¿Cómo lo vas a empujar así Maxi? ¿¡Estás loco!? Pa, decime algo. ¿Te sentís bien?

 

MAXI: (Queda descolocado por su propia acción) No pensé que…

 

Ely se coloca delante de Emilio, tratando de hacer contacto visual.

 

ELY: Tranquilo Don Emilio. Míreme, mirame a los ojos. (A Paula) No mira tampoco.

 

PAULA: ¿Qué te duele papá? (A Maxi) ¿Qué hacemos? ¿Llamo e su médico?

 

MAXI: Pero no tiene nada. Se sacudió apenas.

 

ELY: No. (Hace el movimiento exagerado) Así le hizo la cabeza.

 

Emilio sigue quejándose.

 

PAULA: Por ahí se lastimó las cervicales.

 

MAXI: Casi no se movió, no es nada. Debe estar un poco mareado…

 

PAULA: Le duele algo. Papi, por favor, contanos qué te pasa…

 

MAXI: Tranquila Pau.

 

PAULA: Pero no habla.

 

ELY: No habla…

 

PAULA: (Caótica) ¿Cómo vas a hacer esto hoy?, yo necesitaba que esté bien, hasta la torta… que mi papá vaya… con Dante…

 

Entra Ana. A Emilio de golpe se le ilumina la cara.

 

EMILIO: ¡Las palomas, Ana! ¡Volvieron! ¡Volvieron mis palomas! ¡Mis chiquitas!

 

ANA: Cagamos, la re puta madre.

 

PAULA: ¡Papi!

 

ELY: (A Ana) Unas palomas hay ahí.

 

EMILIO: Sí, volvieron las palomas. ¿Viste Ana?

 

ANA: Sí, Emilio, vimos todos que hay ocho palomas locas en esa terraza.

 

PAULA: Qué bueno papá. ¿Estás bien?

 

EMILIO: (Como si nada) Sí, ¿por?

 

PAULA: ¿Te duele algo?

 

EMILIO: ¿A mí? No

 

ANA: ¿Qué pasa?

 

PAULA: Se mareó.

 

ANA: ¿Cómo?

 

MAXI: Se cayó y las cervicales…

 

PAULA: Se sacudió…

 

ANA: (Interrumpe) Bueno, ¿quién es la que no lo puede cuidar? Yo te lo traje, sin bañar, pero ni un rasguño.

 

PAULA: Fue un accidente.

 

ELY: El señor Maxi lo empujó.

 

ANA: ¿Cómo?

 

MAXI: ¿Qué decís?

 

PAULA: Nada mamá. No fue así Ely. Vos ocupate de la comida, por favor.

 

Emilio sigue mirando las palomas. Cada tanto repite el sonido del aleteo. Ana se le acerca, afligida.

 

ANA: ¿Estás bien (muy cariñosa, con acento afrancesado) Michel?

 

EMILIO: (Repite ese acento) ¡Lulú… ouí, ouí!

 

Emilio sonríe, la mira a Ana con mucho amor. Le agarra su mano y le hace unas caricias. Ana se deja.

 

ANA: ¿Qué pasó? Me cuentan por favor.

 

MAXI: Emilio se desestabilizó.

 

ANA: ¿Es así Ely?

 

Ely prepara los panchos y evita responder. Emilio pasa a acariciarle a Ana más efusivamente el brazo… la cadera. Ana no se inmuta.

 

EMILIO: Mi Lulú…

 

PAULA: Es así mamá. Papá se desestabilizó y Maxi… no llegó a agarrarlo.

 

ANA: Me mentís, te conozco.

 

Emilio se excita con las caderas de Ana y las caricias comienzan a ser un poco obscenas.

 

ANA: Emilio, compórtate por favor que tenemos una situación.

 

PAULA: Ya está mamá.

 

ANA: ¿Por qué Ely dice que Maxi lo empujó? ¿Ely?

 

Ely no responde.

 

MAXI: No lo empujé. Emilio se desestabilizó y se cayó. Ana por favor, ya sabemos cómo está…

 

ANA: (Cuidando las formas) Tené cuidado con lo que vas a decir de mi marido adelante de él.

 

PAULA: (Por lo bajo) Acá la única que puede hablar así es ella…

 

Los movimientos de Emilio ya son vergonzosos, Ana se fastidia y con ímpetu se suelta.

 

ANA: (Grita apenas) ¡Emilio calmate un segundo, te lo pido por favor! Nosotros ya no estamos para esto.

 

EMILIO: Ah, ¿no?

 

ANA: ¡No!

 

Emilio se da cuenta y como un niño asiente. Maxi se ríe.

 

MAXI: Me voy al cumpleaños de mi hijo, que parece que acá a nadie le importa demasiado. (Cínico) Fíjense. Emilio está impecable, lo acaba de demostrar.

 

Maxi sale.

 

ANA: Quiero que sepas que yo me callo la boca porque tu marido a nosotros nos está ayudando mucho. Valoro enormemente lo que está haciendo con el dinero de Emilio. Para nosotros va a ser una tranquilidad, una jubilación que no tenemos. Y en este país…

 

PAULA: (Se ablanda) Ya se ma, es importante para mí también.

 

ANA: Pero la verdad es que a veces me da mucha pena que te hayas casado con él.

 

PAULA: (Se tensa) Basta.

 

ANA: No, basta no. Y si me echás la culpa, tenés razón. Yo no te enseñé a elegir bien. No te dimos un buen ejemplo. Toda la vida me banqué las infidelidades de tu padre, sintiéndome humillada mientras se acostaba con cada una de las mujeres que se le cruzaban por el camino.

 

EMILIO: (Ríe) Las mujeres se cruzaban en mi camino…

 

PAULA: ¿Qué tiene que ver? ¿Siempre tenemos que hablar de este tema?

 

ANA: (Sigue sin escuchar) Secretarias, colegas, socias, alumnas, amigas de la familia, amigas mías. Todo. ¿Cómo ibas a armar una buena pareja vos?

 

PAULA: Yo estoy bien.

 

ANA: ¡No seas ciega Paula! Estás mal. Por favor, que no te pase como a mí. Me pasé la vida esperando, pensando que en algún momento iba a llegar el tiempo de disfrutar juntos… ¡Pero no! Tu padre se enferma y me tengo que poner a cuidarlo. ¡No seas tonta, por favor! ¡No pierdas el tiempo!

 

EMILIO: ¡No pierdas el tiempo Pauli!

 

PAULA: Pará mamá, (señala a Emilio). Te está escuchando.

 

ANA: Ya se Paula, ya no importa.

 

PAULA: ¿No te importa?

 

ANA: No, quiero que me escuches vos. Es mi prioridad ahora. Sos joven y te podés salvar.

 

Se abre la puerta y se asoma Lucho súper entusiasmado.

 

LUCHO: Ely, la comida. Pau, ya salimos, en cinco corto. ¿Estás bien del cuello? ¿Estamos bien?

 

PAULA: Sí. Estamos, estamos, sí… estamos…

 

Paula se pone en movimiento. Ely también, medio frenéticamente empiezan a moverse en círculos estresadas.

 

PAULA: Bueno, Ely. ¿Los panchos ya están en la olla? Sí. Andá sacándolos y los ponemos en los panes. ¿Cortaste los panes al medio? Sí. Entonces ya los podemos meter. ¿Savora y condimentos? Busco en la heladera.

 

Paula sale a velocidad para la heladera. Ana revisa su celular.

 

PAULA: (Desde afuera) Andá sacando las pizzetas del horno y ponelas en los platitos.

 

Ely alarmada se da cuenta de que no puso las pizzetas en el horno. La mira a Ana con preocupación. Ana le hace un gesto, Ely las mete.

 

PAULA: ¿Ely no miraste la torta? ¿Tiene todas las botellas encima? Ely no lo puedo creer. ¡¿No la miraste?!

 

Ely mira a Ana con preocupación nuevamente. Ana no le devuelve nada esta vez. Ely vuelve a los panchos. Paula ingresa con condimentos.

 

PAULA: No lo puedo creer, te dije varias veces que no le dejes nada encima. Ahora está toda aplastada. Le pusiste encima una botella de dos litros. ¿Qué hago? (La mira a Ana) ¿Qué hacemos?

 

ANA: ¿Muy aplastada está?

 

PAULA: Completamente. Ely no lo puedo creer. ¿Sacaste los panchos?

 

ELY: Estoy…

 

PAULA: ¿Están las pizzetas?

 

Ana se da cuenta que tiene que intervenir y resoplando un poco, deja sus tareas y se acerca.

 

ANA: (Terminante, como si fuese un asunto serio) Primero vamos a servir los panchos Paula. Serenate.

 

PAULA: (Medio histérica) Pero la torta… Y las pizzetas…

 

ANA: (Firme) Vamos con los panchos. Te ayudo yo. Seguime a mí.

 

Mientras tienen esta conversación Ely, Ana y Paula irán preparando los panchos. Al principio la acción será medianamente ordenada.

 

ANA: Pasame un pan Ely, hagamos así en postas. Yo te doy el pan, vos le metés el pancho y se lo doy a Paula que tiene las bandejas y los platitos.

 

Paula mira a Ana perpleja.

 

ANA: ¿Qué me mirás así Paula?

 

PAULA: No puedo creer que me vas a ayudar.

 

ANA: ¿Por qué me tratás así?

 

PAULA: Es que desde que estás con el asunto ese de (Marca las comillas con los dedos que tiene libre) “las alfombras” a mí no me ayudás en nada.

 

ANA: Hago lo mejor que puedo. Para mí es muy difícil, muy doloroso todo esto…

 

PAULA: No te victimices y hacete cargo de que dejaste (señala a Emilio disimulando) bastantes cosas abandonadas… en el fondo de tu casa.

 

EMILIO: (Sin saber de qué se habla pero emocionado) ¡El fondo de casa!

 

ANA: Yo no dejé nada abandonado y al asunto de “las alfombras” (mismo gesto) le tengo que dar algo de mi tiempo.

 

PAULA: Algo sí, pero todo no. Todavía no se murió (Señala a Emilio) la planta… del fondo de tu casa y vos hacés de cuenta que sí.

 

ANA: No me faltes el respeto que soy tu madre. Mostaza y condimentos los ponemos en el salón.

 

PAULA: Y vos tampoco me lo faltes a mí y el día del cumpleaños de mi hijo no vayas a arreglar el tema de “las alfombras”. Porque no soy boluda.

 

El gesto de las alfombras comienza a hacerse más grande y la forma en que acomodan la comida comienza a ser más nerviosa.

 

ANA: Necesitaba ver “las alfombras” por veinte minutos, no iba a dejar de venir al cumpleaños. (A Ely) Más rápido Ely porque no llegamos.

 

Paula ya con enojo va tirando los panchos sobre la bandeja.

 

PAULA: ¿Justo hoy, ahora, necesitabas ver “las alfombras” que ves todos los días?

 

ANA: ¡No veo todos los días! ¡Necesitaba darle algo! A “las alfombras”.

 

PAULA: ¿Y no podías esperar dos horas que se termine este cumpleaños? ¿Y que Ely vuelva a tu casa? Dale mamá.

 

ANA: A veces las cosas no se pueden postergar.

 

El proceder de la comida se hace más intenso y los gritos suben un poco más.

 

PAULA: Por favor mamá. ¿Cómo no van a poder esperarte un poco “las alfombras”?

 

ANA: No, paula, “las alfombras” no esperan. ¡Y yo no tengo ganas de que esperen, porque me pasé la vida cuidando a otros y ahora quiero que “las alfombras” vengan me cuiden a mí!

 

PAULA: Pero tendrías que ser más cuidadosa porque la… planta… del fondo de tu casa todavía está viva.

 

ANA: ¡Y yo también! ¿Cuántos años pensás que me quedan de vida? Y si yo no me permito ahora… no veo… no me compro “las alfombras” ahora me voy a terminar muriendo al mismo tiempo que la planta del fondo. ¡O antes!

 

PAULA: Perfecto. Entonces. No veas nunca a tu hija, ni a tu nieto y subí arriba de “las alfombras” y salí volando como Aladino. ¡Al infinito y más allá!

 

ELY: Es de Toy Story ese…

 

Paula la mira a Ely tajante, va a seguir pero Emilio, desde el ventanal, levanta la voz e interviene.

 

EMILIO: ¡Dejala Paula!

 

Las tres se detienen.

 

EMILIO: (Emocionado, con sonrisa) ¡Dejala que salga con el novio!

 

A Ely de los nervios se le caen todos los panchos al piso.

 

PAULA: ¿Qué papi?

 

Las tres se quedan sin palabras. Se abre la puerta. Aparece Lucho sonriente y excitado.

 

LUCHO: ¡A comer! ¡Servimos la comida!

 

Lucho da unos aplausos. A velocidad Ana termina de cargar una fuente y sale hacia el cumpleaños. Ely sigue con el resto. Paula se ocupa de las pizzetas. Le duele el cuello y hace movimientos torpes. Maxi entra buscando alguna bebida. Ana vuelve por más platitos. Lucho, sonriente la mira intermitentemente a Paula.

 

ANA: Salgo con las salchichas, digo, los panchos.

 

PAULA: Poné eso ahí Ely.

 

ELY: Las pizzetas… Se queman.

 

PAULA: ¿Dónde las pongo?

 

ELY: Ahí hay una fuente.

 

PAULA: Dámela… La puta madre, me volví a quemar, este horno industrial al pedo.

 

Ana vuelve a entrar.

 

ANA: Dame la otra bandeja de panchos.

 

PAULA: Salgo con pizzetas. Prepárame bebidas.

 

MAXI: Dame bebidas.

 

PAULA: Más panchos.

 

ANA: ¿Dónde quedó la mostaza?

 

ELY: Allá.

 

MAXI: ¡Falta kétchup!

 

PAULA: ¡Panchos, panchos, panchos!

 

ANA: ¡Más salchichas!

 

Los movimientos de entrada y salida de Maxi, Ana y Paula se mezclan con las voces. Ely queda siempre trabajando en la cocina. En algún momento también intenta salir pero no la dejan. Lucho asoma cada rato por la puerta. Emilio siempre en la ventana, sigue mirando a las palomas. Las voces continúan, sonoras. La luz va fundiendo y el espacio se vuelve oscuro.

 

APAGÓN.

 

 

 

 

Victoria Hladilo es dramaturga, guionista, actriz y directora.Se formó como actriz con Julio Chávez y Hugo Midón. Realizó las carreras de Dirección de Cine en la Universidad del Cine y de dramaturgia en la EMAD. Lleva estrenadas como autora y directora tres obras: La Sala Roja, con 8 temporadas, gira por España y festivales. La Culpa de Nada, con 4 temporadas, ganadora mención de honor del premio ARTEI; y La Casa de las Palomas, por la que ganó de la beca FNA.

Actuó y escribió junto a Julio Chávez Angelito Pena, obra por lo que fue nominada al premio ACE como actriz revelación. Actuó en Arlequín, servidor de dos patrones, dirigida por Alicia Zanca en el CTBA y ganadora del Premio Estrella de Mar. También en La mujer que al amor no se asoma y Lo que me hizo Marrone con Carlos Belloso, entre otros trabajos. Escribió los guiones de “Vengan de a uno”, dirigidos por Ezequiel Hara Duk.

En cine formó parte del elenco de Historias extraordinarias, Nunca más asistas a este tipo de fiestas y Barroco. Escribió los guiones de “Viaje a B”, adaptación del libro de Estanislao Bachrach, y “Amigos hasta la India”. En televisión fue guionista y desarrolladora para Telefé Contenidos.

Su obra La Sala Roja tiene su adaptación a guión cinematográfico; también se realizó su versión de serie para la televisión de Brasil. Además, como obra de teatro, se realizó en Brasil, Paraguay, Panamá y Uruguay. Su obra La Casa de las Palomas está a punto de estrenar su versión en Venezuela. 

La Casa de las Palomas se estrenó en el Teatro el Camarín de las Musas en 2019. Realizó allí temporadas 2020, 2021 y recientemente 2022. Victoria Hladilo ganó la beca de FNA para escribir dicha obra. La misma fue seleccionada como parte del Catálogo INT de espectáculos 2020/2021, donde se seleccionan 50 espectáculos de todo el país. También fue seleccionada para participar del festival de Teatro de Rafaela 2021. En el 2022 se estrenó una versión en Venezuela. 

 


 

 

 

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